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Carlos Pascual aborda la vida de “Matilde”, la primera médica mexicana


Nacida en pleno siglo XIX, Matilde Montoya tuvo que luchar contra viento y marea, aunque acompañada y apoyada siempre por su madre Soledad, para lograr sus objetivos: primero acceder a la educación y, más tarde, convertirse en la primera doctora certificada en México (e incluso en muchas partes del mundo).


“Matilde”, la primera médica mexicana de Grijalbo, es una ficción histórica basada en la vida de Matilde Montoya, así como una recuperación de un personaje histórico femenino de gran importancia, que sin embargo ha pasado desapercibido por la Historia de México. Al interior de las escuelas donde estudió, Matilde fue ignorada por condiscípulos y maestros, su presencia en las aulas callada o abiertamente cuestionada y sus opiniones, siempre certeras, fueron objeto de controversias o de burla. Sin embargo, ella, mujer de gran carácter que contó siempre con el apoyo de su madre, Soledad Lafragua, logró superar las adversidades y convertirse en la primera médica de México, provocando el sobresalto de quienes atestiguaron la inevitable destrucción de los cánones establecidos.


Carlos Pascual, escritor, dramaturgo, guionista y director de escena, ganador del Premio Nacional de Periodismo, el Premio Bicentenario Grijalbo de Novela Histórica y el Premio Sergio Magaña a mejor autor nacional platicó en entrevista sobre su obra.


¿Cómo surgió tu interés por Matilde?

A través de un tío médico, siempre quisieron que fuera médico también y mira por el camino al que fui. Él me la dio a conocer hace unos siete años, para hacer alguno de mis trabajos. Desde entonces lo que he hecho es aprender, estudiar e investigar todo lo referente a la medicina en México, particularmente en el siglo XIX, porque no puedes abordar una novela histórica si no estás empapado del tema.

¿Hubo algo en particular que te sorprendió descubrir?

Hay muchísimas cosas que detonaron mi interés sobre ella, primero que nada, lo temprano de su titulación en cuanto a otros países, porque ella se titula en 1887 y ya es una fecha bastante temprana en la historia, apenas unos años después de la primer mujer médica del mundo Elizabeth Blackwell y antes de María Montessori. Eso me hablaba de una sociedad que bien, lo permitió, o de una mujer extraordinariamente fuerte, tenaz y brillante como para verlo logrado. Me di cuenta que fue la segunda opción primero.


Cuando leo una de las publicaciones que se hacen sobre ella, en su primer intento de estudiar medicina en la ciudad de Puebla. Salió una nota terrible acerca de ella con una frase lapidaria que pedí que usaran en la contraportada, que dice: Cuán perversa no será esta mujer que es capaz de querer estudiar medicina con tal de ver hombres desnudos. Es una cosa terrible, ahora ya nos puede sacar una sonrisa, pero me parece que esa frase lapidaria es una fotografía de la sociedad en la que le tocó vivir. Ella es una gran heroína de novela en el sentido de la época, es una heroína trágica que sufre persecuciones, hambre, amenazas, la apedrearon, le quemaron su casa saliendo a Veracruz y cuando llego había fiebre amarilla, es realmente impresionante.


¿Qué disfrutas de tomar estos personajes históricos, darles forma con la novela y acompañarlos?

A mí la investigación histórica me ha seducido siempre muchísimo, es muy interesante y muy gratificante. Cuando estás investigando te encuentras con alguna nota, empiezas a armar un rompecabezas, así como las películas de detectives que comienzan a encontrar datos que los empiecen a iluminar.


Por ejemplo, es lógico que su madre, Soledad haya decidido contra viento y marea comprarse una máquina de coser para poder pagar los estudios de Matilde. Y entonces la máquina de coser ya no es sólo ese artefacto, es un elemento que tiene un peso enorme en la historia. Te das cuenta que le dio a las mujeres de la época la posibilidad de tener trabajo en su casa en su hogar, una libertad económica independiente del marido o en el caso de ella que enviuda. Eso las alejada de trabajos infames que podrían ser hasta la prostitución.


A veces incluso ayuda a nuestra percepción histórica conocer que eso sucedió no hace tanto. ¿cierto?

Eso me parece interesante, porque por ejemplo mi padre falleció hace muy poco, ya muy grande, pero él estaba vivo cuando murió la doctora Montoya, era un niño de 4 años. Eso es lo que da la perspectiva y la idea de esta cadena que es la sociedad. El lapso histórico que vive Matilde es tan extraordinario como que nace durante el último año de gobierno de Ignacio Comonfort, vive todo Benito Juárez, vive Maximiliano, vive la Guerra de Reforma, vive el Porfiriato, la revolución mexican,a a Carranza, Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles y muere en el gobierno de Lázaro Cárdenas. No es que viviera 300 años sino 81 casi, en los cuales le toca pasar todo eso, ahí te das cuenta de lo maravilloso que resulta adentrarse en la investigación histórica. Imagínate la cantidad de movimientos revolucionarios, porque una de esas mucha revoluciones sociales que se dieron en nuestro país estuvo encabezada por una mujer, que es Matilde.


¿Qué disfrutas de escribir novela respecto a las otras corrientes literarias en las cuales te desenvuelves?

Cada género te implica y te exige retos muy variados y muy sabrosos. Acabo de escribir la semana pasada una obra de teatro y cuando estoy haciéndolo digo, es que yo podría escribir esto mi vida entera. Escribo una novela y digo lo mismo. La verdad es que disfruto mucho mi oficio, que los que se sienten en el parnaso literario, y que son como semidioses desde el Olimpo, no creo que lo vean así. Pero yo lo veo como un oficio, el de contar historias ya sea en un escenario, en una pantalla, a través de un libro de cuentos o una novela.


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