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David Harbour habla sobre la comedia de acción navideña "Noche sin paz"

John Leguizamo, Alex Hassell, Alexis Louder, Leah Brady y Cam Gigandet forman también parte del elenco.

Cuando un equipo de mercenarios irrumpe en la celebración de Nochebuena en la casa de la adinerada familia Lightstone y toma a todos como rehenes, los asaltantes no están preparados para un combatiente sorpresa: Santa Claus ha llegado y está a punto de demostrar por qué este San Nicolás no es un santo.


El Santa Claus de Noche sin Paz es el verdadero Santa, pero de una manera como nunca antes lo habíamos visto. Este Santa Claus es un protector y un guerrero con algunas habilidades muy malas, pero cuando lo conocemos en la película, se ha vuelto un poco amargado y está cansado de las felices fiestas. “Ha perdido la fe en la humanidad y siente que el espíritu de la Navidad está desapareciendo, lo que lo ha convertido en una cáscara de hombre”, expresa el director Tommy Wirkola. “Y la historia lo lleva en una dirección muy diferente a la que había imaginado para su Nochebuena. Su magia navideña está ligada a la creencia en la Navidad, así que cuando el espíritu de los que lo rodean se desvanece, también lo hacen sus poderes. Por no mencionar que su creencia en sí mismo también se ha desvanecido. Entonces, cuando lo vemos por primera vez en la pantalla, sus poderes no son lo que solían ser”.


Santa Claus está en una encrucijada. “Santa está pasando por una pequeña crisis existencial y ha perdido su espíritu navideño”, relata la productora Kelly McCormick. “La Navidad ha sido superada por el consumismo y la codicia y él está dispuesto a colgar las botas hasta que entra en la casa de los Lightstone y se da cuenta de que una niña, Trudy, y su familia están en peligro”.


Resulta que antes de que Santa se pusiera el alegre traje rojo y enganchara a los renos, tenía una vida muy diferente —una historia que está a punto de convertirlo en el protector ideal para este preciso momento.


“Santa Claus era un vikingo noruego codicioso y violento que viajaba por los países escandinavos en busca de tesoros y mataba a cualquiera que se interpusiera en su camino”, relata Wirkola. “Un día escuchó un rumor sobre un tesoro legendario en el norte, así que pasó meses viajando tan al norte como pudo y, por supuesto, el tesoro no era lo que esperaba. Lo que descubrió fueron los elfos y la magia de la Navidad. Este fue el momento en el que la vida le ofreció un poco de redención y descubrió que, al retribuir, podía redimir a quien había nacido para ser: un violento asesino. Por eso, cuando lo vemos por primera vez en la película, él no ha pensado en aquella vida ni ha estado cerca de ella durante cientos de años, pero en el transcurso de los acontecimientos de la película se ve obligado a poner en práctica algunas de sus habilidades del pasado”.



Encontrar al actor ideal que interpretara a Santa era esencial. El papel necesitaba a alguien con una serie de cualidades —tanto la calidez y la bondad de Santa Claus, como el físico y la capacidad de entrenar para las complicadas secuencias de pelea. “Tenía que ser alguien con la seriedad natural de Santa Claus y su sentido de la bondad y la generosidad, pero también tenía que haber algo de misterio en él bajo la superficie, porque nuestro Santa Claus es un hombre muy complicado y con muchas capas”, dice Wirkola. “También tenía que ser capaz no solo de patear traseros, sino también de hacer creíbles los momentos emotivos. David Harbour fue la primera persona a la que contactamos porque tenía una combinación de todas esas cosas”.


Harbour también tenía la ventaja de ser un poco misterioso para el público. “Algo que resulta intrigante de David es que, aunque es un actor muy importante, puede desaparecer en sus personajes”, dice McCormick. “Eso es difícil de lograr como actor, y él lo ha conseguido. Y en ese sentido, su personalidad no supera a Santa. Una vez que estuvo a bordo se convirtió en un compañero increíble en todo el proceso. Se metió de lleno en el desarrollo del guion desde el principio de la preparación y se sumergió aún más cuando llegó al set. Tenía grandes ideas sobre la historia de Santa y eso ayuda al público a conectarse e identificarse con él”.


El trabajo de Harbour añadió profundidad a la historia de Santa y permitió al público encontrar una conexión más profunda y sentir empatía con el personaje. “Cuando lo vemos en la película por primera vez, Santa es un cascarrabias al que ya no le gusta la Navidad, pero en el fondo es un hombre quebrado”, dice el productor David Leitch. “Eso le da humanidad al personaje y lo vuelve identificable, y eso provino de las sugerencias de David”.


Por su parte, Harbour inicialmente no estaba seguro de aceptar el papel cuando se le explicó por primera vez la idea de la película. “La primera vez que mi agente me explicó el argumento, me dijo: ‘Es una película violenta de Santa Claus’”, relata Harbour.


“Mi respuesta inicial fue: ‘¿A qué te refieres?’ Pero luego me dijeron que los cineastas querían hablar conmigo sobre el tema. Así que me llamaron y me contaron la idea general, que sonaba tan divertida, fresca y diferente. Después me enviaron el libreto y me dediqué a él, pero en mi mente seguía siendo un gran riesgo porque eran como dos películas machacadas en una. Eso es lo que era lo que la volvía tan única. Entonces, cuando empecé a leer el guion no creía que pudiera funcionar, pero al final me emocioné y pensé que era realmente hermoso. Era un gran guion que mejoramos a medida que nos adentrábamos en él”.

“David tiene buen ojo para las historias dentro del mundo de la acción”, señala Harbour. “Una de las cosas que más me gustan de los mundos que él crea —desde Atomic Blonde a John Wick, y a Nobody— es que toma a una persona común, al que en apariencia es el menos importante, y le permite convertirse en uno de estos locos héroes de acción. Este género que ya domina se siente fresco y eso es lo que realmente me entusiasma de este proyecto”.



Si bien Noche sin Paz comenzó con una historia que ya era sólida, a medida que Harbour y el equipo empezaron a filmar, la acción se volvió aún más grande. “David [Leitch] está muy conectado con los detalles, hasta el punto de que rodábamos cosas y luego quería regresar y recoger pequeñas piezas en las que podíamos hacer que la historia fuera más intensa aquí o allá”, indica Harbour. “Es como si tuviera una gran caja de arena en la que jugar, y en lugar de preocuparse por su espacio o por lo que está haciendo, solo quiere jugar”.


Harbour también apreció la apertura y la creatividad de su director. “Tommy fue muy positivo, entusiasta y solidario”, afirma Harbour. “Es muy creativo y está dispuesto a desechar cosas en cualquier momento. Estaba dispuesto a cambiarlo todo si surgía una idea mejor. Desde el principio sintió una verdadera pasión por esta historia”.


Harbour nunca se había puesto un traje de Santa Claus antes de tener en este papel. “El traje que uso en esta película no es un traje tradicional de Santa Claus”, explica Harbour. “Encontramos un equilibrio entre lo que vemos como el gran alegre y tradicional traje rojo y el arnés de cuero, las botas y otros elementos de su lejano pasado entretejidos”. El momento en que Harbour se puso ese traje fue importantísimo para Wirkola. “Verlo vestirse de Santa Claus por primera vez y hacer su ‘jo, jo, jo’... se me puso la piel de gallina”, cuenta Wirkola.