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Detrás de los escombros culmina funciones especiales en el 790

La obra aborda problemáticas como la gentrificación y el encarecimiento de la vivienda

Este 20 y 27 de agosto la compañía Súbete el cierre -arte y acción- presentó su más reciente producción Detrás de los escombros, una puesta en escena que aborda el tema de la gentrificación y la burbuja inmobilaria desde un teatro participativo con una historia que podría ser más cercana a nosotros de lo que pensamos.


La obra dirigida por Enrique Arroyo se centra en el Barrio Libertad, una zona habitacional que está en la mira de un desarrollo inmobiliario para transformarla completamente y convertirla en una zona de complejos habitacionales, bares y negocios… siempre y cuando puedan desalojar la zona y convencer a los anteriores inquilinos de vender sus casas o mudarse a otro lado; ya sea por las buenas o por las malas.


La compañía realiza un ejercicio interesante donde los asistentes pueden ser parte de los nuevos compradores, turistas o vecinos de la zona, siendo acompañados por Esther Yuen, Alejandro López, Karina Casillas y Donaldo Barrier. Este formato se emplea sobre todo en la primera parte de la obra, donde se muestra la perspectiva de la inmobiliaria y sus empleados, deseosos de cerrar tratos con los potenciales compradores y atraer a los turistas a la zona, incluso cuando aún hay temas pendientes en la construcción.



Posteriormente, el público también se acerca a las desdichas de los vecinos y su lucha incansable por defender su derecho a una vivienda digna. Si bien en esta parte se disminuye la convivencia con el público, se compensa con escenas dinámicas y potentes donde los actores aprovechan diversas estrategias para mostrar la desesperación y el terror que viven los inquilinos cuando ya no son bienvenidos en el barrio donde han pasado toda su vida.


Aún así, hay momentos puntuales donde el público opina, dialoga con los actores y expone sus puntos de vista frente a esta problemática tan compleja y que al mismo tiempo se ha vuelto común en ciudades como Guadalajara. Si bien la intención no necesariamente tiene que ver en llegar a una solución, esta apertura ayuda a complementar la perspectiva mostrada en el escenario, cuestionando qué tan beneficioso son los proyectos inmobiliarios.



Si uno deambula por la ciudad (especialmente en las colonias alrededor del centro de la ciudad, pero no exclusivamente en esa zona) cada vez es más común encontrarse con departamentos en construcción con lonas y anuncios prometiendo que será una gran inversión o el hogar que anhelas, pero poco se habla de lo que hubo antes, de las personas que ya no pueden costearse un lugar cerca del corazón de la ciudad o que les comienza a resultar imposible continuar viviendo en la ciudad, mientras se promueve un estilo de vida aspiracional difícil de sostener para unos o simplemente indeseable para otros.


Esta situación se vuelve cada vez más común y amenaza con seguir creciendo, por lo que la puesta en escena pone el dedo en una herida en la que es importante no sólo reflexionar, sino tomar acción, porque quizás el siguiente Barrio Libertad podría ser el tuyo.