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El director Simon Kinberg platica sobre la filmación de "X-Men: Dark Phoenix"


¿Qué harías cuando la persona que amas se convierte en la amenaza más grande del mundo? Es la pregunta que se encuentra justo en medio de una de las tramas más perdurables en la historia ya de décadas de los cómics de X-Men: la saga de Dark Phoenix. Escrita en 1980 por la leyenda de la industria Chris Claremont e ilustrada por el artista John Bryne, el relato representa de muchas maneras la historia culmen de los X-Men: Jean Grey se transforma en una fuerza que ni siquiera su familia mutante puede comprender. Se convierte en un forastero entre forasteros, un ser más allá del alcance de incluso aquellos más cercanos a ella.


“La saga de Dark Phoenix es una de las más queridas dentro de la serie de X-Men en su antiguo linaje, especialmente porque no es una historia donde existan héroes y villanos, blancos y negros”, comenta el director Simon Kinberg.


Un aficionado de toda la vida de las tiras cómicas, Kinberg sintió que era importante contar la saga de Dark Phoenix en la pantalla grande de una forma que le hiciera justicia genuina a su distinguido legado. El escritor-director ha sido una presencia de las películas de X-Men desde X-Men: The Last Stand (2006), ya sea como escritor o productor de cada una de las entregas de la serie (en algunos casos, fungiendo como escritor y productor). La película del 2006 incluyó aspectos de la historia de Dark Phoenix, pero a más de diez años de ella, el tiempo era el correcto para una adaptación más oscura, cruda y mucho más fiel, que fungiera como un remate de las casi dos décadas de realizar las películas de superhéroes. Kinberg no sólo escribió el guión para este nuevo relato, sino que también hace su debut como director con esta película.


En esencia, esta es la historia de una mujer que lucha contra sus demonios personales, y sólo el amor de su familia —los X-Men— podrá salvar su alma, y al mundo. “Esta película es muy diferente a las películas previas de X-Men”, comenta Kinberg. “El texto original es distinto a las otras historietas de X-Men a las que hemos recurrido en el pasado. Es más compleja desde un punto de vista psicológico y más volátil desde una perspectiva emocional. Las emociones a las que se adentra son más crudas que muchas de las otras tiras cómicas de los X-Men”.


Kinberg tuvo un socio solidario en su misión por hacer una película de los X-Men cuyo hilo conductor estuviera centrado en los personajes —el productor Hutch Parker, quien ha estado involucrado con la franquicia desde el principio, primero como ejecutivo de 20th Century Fox y más tarde como productor de la serie, dando inicio con The Wolverine, en el 2013. “X-MEN: DARK PHOENIX fue una oportunidad de hacer algo único y más específico en formas que las películas previas no tuvieron la oportunidad de ser”, acota Parker. “Esta película es una investigación más minuciosa y mucho más fiel a Jean como personaje. La sensación es muy distinta, con un tono diferente y un sentido de estilo cinematográfico distinto que le viene como anillo al dedo a la historia que estamos contando”.


Cuando empieza X-MEN: DARK PHOENIX es 1992. Los X-Men, ahora superhéroes queridos por doquier, y quienes disfrutan un estatus de celebridad, son llamados por el gobierno de los Estados Unidos para salvar a unos astronautas que se encuentran en peligro, cuya misión ha salido terriblemente mal. A pesar de las objeciones de Raven (Jennifer Lawrence), el equipo se sube a bordo del X-Jet y emprende una misión de rescate en la que pondrán en riesgo sus vidas. Entre las estrellas, una entidad cósmica misteriosa atenta contra Jean Grey (Sophie Turner), que avasalla su cuerpo, y, de entrada, parece que ha cobrado su vida. Cuando termina por despertarse, Jean se siente en un principio fuerte y recargada. Pero de regreso a la Tierra, comienza a darse cuenta que ha adquirido poderes más allá de su entendimiento, o de su control.


Conforme descubre secretos acerca de su pasado —verdades que Charles Xavier (James McAvoy) le ocultó— se vuelve cada vez más destructiva, atacando a aquellos más cercanos a ella en arranques de ira y desesperación. “Lo que sucede con Jean cuando regresa del espacio es que tiene un poder adentro que no puede controlar, y está incrementando e intensificando todo en su interior, y que puede desatar o liberar aspectos de su personalidad”, comenta Kinberg. “Esto puede ser poder, emoción y furia, y también pasión”.

Desesperada por ayudar a que Jean recupere su equilibrio, Raven le tiende la mano como mentora y amiga, pero Jean desata su furia contra Raven y la mata. Ese impactante evento despedaza a los X-Men —algunos de los mutantes insisten que deben tomar las medidas necesarias para salvar a su amiga, mientras que otros creen que necesitan detenerla antes de que se pierdan otras vidas.


“Lo que me pareció más intrigante y la razón del porqué esta historia inspira a tanta gente es que a un nivel muy humano, es acerca de alguien que quieres y que ves cómo comienza a desmoronarse psicológicamente”, comenta Kinberg. “Lo que pasa cuando la gente se pierde en la vida real es que sus seres queridos no se rinden y quieren ayudarlas o salvarlas. En ocasiones, los terminan por arrastrar, y otras que, en un momento dado, pierden la esperanza. Esta película plantea esa pregunta, de cuándo dejar ir y rendirte con alguien que amas”.


Fue hace más de tres años que Kinberg comenzó a contemplar la idea de abordar una versión definitiva de la saga de Dark Phoenix. A esas alturas, la producción de X-Men: Apocalypse estaba casi por acabar —ese filme contaba una historia de desastres escrita a lo grande con escenas complejas y efectos especiales impresionantes, que dejó menos tiempo para explorar las relaciones siempre evolutivas de los mutantes. Al momento de considerar qué aventura podría seguirle de forma lógica tras ese estilo de película masivo y taquillero, Kinberg se planteó un cambio de ritmo completo.


“Extrañé algo del trabajo más íntimo de personajes de las otras películas de X-Men”, comenta. “Quería hacer algo más terrenal”.

A esas alturas, la franquicia de X-Men había progresado hasta llegar a un lugar donde la serie podía acomodar fácilmente algo menos estilizado y más audaz —las películas de cómics como género también habían probado repetidas veces que podían ofrecer temas sustanciales y un trabajo interesante de personajes dentro de un entretenimiento masivo. Ninguna película enfatizó mejor ese hecho que Logan, en el 2017, que vio al actor nominado al Premio de la Academia® Hugh Jackman repetir su papel insignia como ‘The Wolverine’ por última ocasión, en una historia autónoma de sacrificio y redención, para adultos y de gran intensidad dramática.


También fue finalmente el momento para que una película de X-Men tuviera un protagonista femenino. Las mujeres en las películas de X-Men —interpretadas por actrices vigorosas, desde Famke Janssen a Halle Berry —eran complicadas, dinámicas y siempre tenían voluntad, pero sus historias nunca llegaron a pasar a un primer plano. Después de casi 20 años, X-MEN: DARK PHOENIX está centrada de lleno en el viaje de Jean Grey y las mujeres que la rodean —incluyendo Raven, interpretada por Jennifer Lawrence, y Smith, papel que corre a cargo de Jessica Chastain, una presencia nueva y malvada, que alienta a Jean a abandonar su humanidad y a sucumbir ante sus deseos más siniestros.