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El hombre del norte: Robert Eggers regresa con una épica vikinga

El filme toma como inspiración la tragedia de Amleth, anterior al conocido Hamlet

Este jueves 14 de abril se estrenó una de las películas más esperadas tanto por críticos como fanáticos: El hombre del norte (The Northman) dirigida por Robert Eggers quien rápidamente ha logrado posicionarse en el gusto de la gente con sus trabajos anteriores La Bruja y El Faro. Si Eggers dirigiendo una historia vikinga ya era prometedor, las apuestas se redoblaron con su prometedor casting en el que figuran Nicole Kidman, Ethan Hawke, Willem Dafoe, Alexander Skarsgård, Anya Taylor-Joy, Claes Bang y el regreso al cine de Björk.


La historia es una que hemos visto repetirse varias veces tanto en el teatro como en El Rey León o incluso Los Simpson (pero hay una buena razón para ello) es decir: un joven príncipe observa a su padre fallecer despiadadamente a manos de su tío. El joven logra sobrevivir y jura tomar venganza. Ahora bien, si esta historia nos parece conocida es porque el guión de Eggers y Sjón toma como inspiración a Amleth, la leyenda escandinava de la que después se inspiraría Shakespeare para escribir su clásico.


Así pues, el filme regresa a las raíces de este hito con una ambientación extraordinaria de la mano de un vestuario formidable y una fotografía propia de la cinematografía de Eggers que le añade bastante carácter a la historia. En este último apartado cabe agregar esos encuadres que le dan un aire de misticismo al ambiente, así como los primerísimos cuadros que generan una tensión que se respira en el aire y es aumentada por la noche, ese juego de luces y sombras donde lobos y corderos se confunden y el príncipe vengador tendrá que tomar duras decisiones.


El filme tiene una peculiar combinación entre escenas sanguinarias que le hacen honor al término de “bárbaros” y un ritmo que en ocasiones llega a ser lento, pero bastante cargado de emociones en todo momento, pues al final se trata de una venganza donde la inteligencia y la fuerza bruta van de la mano. Aunado a la relación de Amleth con su padre, es una película que se carga fuertemente hacia una perspectiva masculina, pero no por ello resulta menos interesante, incluso los papeles de Kidman como la reina Gudrún y Taylor-Joy como Olga resultan vitales para el desarrollo de la trama; sin mencionar la aparición de Björk, si bien breve, bastante memorable.


Quizás el punto donde cojea el filme sea la narrativa, pues a fin de cuentas se trata de una historia bastante conocida, con una narrativa lineal y algunos momentos donde se siente que intervienen valores más occidentales y contemporáneos. Hacia el segundo tercio de la película, la verosimilitud comienza a tambalearse peligrosamente debido a la facilidad del protagonista para lograr sus cometidos. Por decirlo de otra manera, es el trabajo más “convencional” que ha mostrado Eggers hasta el momento; lo cual en realidad no le quita merito ni hace menos disfrutable la película.


En general, se trata de una experiencia bastante completa, una épica llevada al cine donde los mitos y las profecías conviven con los simples mortales y las nornas tejen los hilos del destino de maneras caprichosas. Sin duda una película llena de maestría que se disfruta desde el inicio hasta su contundente resolución.