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Ethan Hawke platica sobre protagonizar "El Teléfono Negro"

El director Scott Derrickson vuelve a sus inicios en el terror y nuevamente se asocia con Blumhouse, con un nuevo thriller de horror.

Finney, un tímido pero inteligente niño de 13 años, es secuestrado por un sádico asesino y está atrapado en un sótano aislado del ruido donde gritar no sirve de nada. Cuando un teléfono desconectado que está en la pared comienza a sonar, Finney descubre que puede escuchar las voces de las anteriores víctimas del asesino, quienes están decididas a asegurarse de que lo que les ocurrió a ellos no le pase a Finney.


Pocas películas tienen al villano en el centro de la narrativa, así que los cineastas sabían que “El Raptor”, un asesino en serie de niños y un símbolo de maldad pura que aterroriza a un pueblo del norte de Denver necesitaba ser interpretado por un actor con la profundidad, el matiz y el peso cultural que pudiera ser el pilar de El Teléfono Negro. El cuatro veces nominado al Óscar® Ethan Hawke, con quien habían hecho Sinister, encabezaba la lista. “Quería capturar la forma en que una figura así podría convertirse en algo casi mitológico para los niños”, indica el director Scott Derrickson. “Algo aterrador, pero también emocionante; fascinante, pero también escalofriante”. Sin embargo, había un obstáculo importante que debían superar. “Por lo general, a Ethan no suele gustarle mucho hacer películas de género o de horror porque se asusta demasiado”, comenta sonriendo Derrickson.



De hecho, Hawke tenía dudas al principio, y no solo por esa razón. “No me importa interpretar a personajes imperfectos o desagradables, pero una vez que el público ve a un personaje abiertamente malvado, no puede dejar de verlo y eso cambia la forma en que se relacionan contigo”, dice Hawke. El libreto, y en particular la relación entre Finney y su hermana Gwen, le hizo cambiar de opinión. “Pensé que era especial porque si bien es una película de miedo, tiene un corazón de oro”, añade Hawke. “Y aunado al hecho de que verdaderamente quería volver a trabajar con Scott, hizo que fuera una decisión fácil”.


También conectó con sus propios miedos durante su infancia en los años setenta. “Había muchos casos de personas que secuestraban niños y también hubo una explosión del miedo a los asesinos en serie. Nos perseguía la idea de que había un loco sin moral por ahí”.

En el cuento de Joe Hill, “El Raptor” estaba inspirado en John Wayne Gacy, un asesino en serie conocido como el payaso asesino (Killer Clown) que asesinó al menos a 33 jóvenes y niños entre 1972 y 1978. “Cuando pensaba en ese tipo de depredador me imaginaba a alguien que imitaba a Gacy”, observa Hill. “Y hubo otro asesino de niños a finales de los noventa en las afueras de Boston del que leí en el periódico, que me ha perseguido toda la vida. No sé por qué tuvo un impacto tan profundo, pero lo hizo. Una de las cosas por las que recurrimos a la ficción es para obtener la justicia que no conseguimos en la vida real. En la vida real, estas cosas horribles suceden y no hay forma de repararlas, así que las arreglamos como podemos: con historias”.


“El Raptor” es un mago fallido que está envuelto en la oscuridad. “Una parte del alma de ‘El Raptor’ se ha erosionado tanto que puede justificar hacer cosas en las que la mayoría de nosotros ni siquiera podemos pensar”, dice Hawke. “Es difícil interpretar ese nivel de malevolencia, porque es imposible de justificar”.

Y aunque sus días en la magia terminaron, “El Raptor” todavía usa máscaras aterradoras que cubren toda la cara, cada una con una expresión diferente. “Hay algo que decir sobre el hecho de que hace todo lo posible para no ser visto”, dice Hawke. “Realmente debe odiarse a sí mismo. Y ese nivel de aversión es probablemente lo que le da la capacidad de lastimar a otros. Me entusiasmaba la idea de interpretar a un personaje con una máscara y Scott estaba buscando a alguien que estuviera dispuesto a actuar con ella. Cuando leí el guion me imaginé que solo habría una máscara, pero Scott ideó un plan en el que la propia máscara funciona en este extraño universo simbólico, ajustando constantemente qué parte del rostro real de ‘El Raptor’ se muestra en realidad”.


Para Hawke, el mayor reto de usar las máscaras fue descubrir cómo comunicarse y relacionarse con los demás actores mientras las llevaba puestas. “Con solo vivir la pandemia todos hemos visto cómo los cubrebocas cambian la forma de relacionarnos con la gente”, expresa Hawke. “Cuando alguien se cubre la cara, automáticamente te fijas en sus gestos. Estamos programados para leer el estado de ánimo de las personas leyendo su rostro, así que cuando eso desaparece, cosas como el lenguaje corporal y la energía son lo que empiezas a leer inmediatamente. Así que para mí fue un desafío divertido descifrar eso en el personaje. ¿Cómo se para? ¿Cómo se mueve? ¿Cuál es la característica de su voz?”