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Jorge Alberto Gudiño presenta la novela "Historia de las cosas perdidas"

La obra pone en entredicho qué tanto conocemos a los otros, de qué somos capaces para conseguir lo que deseamos y cómo, finalmente, lo que desechamos también habla de nosotros.

La historia de nuestras vidas no sólo es la de las cosas que hemos perdido, también es la de esas pocas que decidimos conservar y que, al final, dejan de tener sentido para cualquiera que no sea quien ya no está. Platicamos con Jorge Alberto Gudiño, escritor quien en 2010 publicó Los trenes nunca van hacia el este, su primera novela. En 2011, con su novela Con amor, tu hija obtuvo el Premio Lipp de Novela, entregado por primera vez en México y de gran tradición en Francia. En 2014 publicó Instrucciones para mudar un pueblo; en 2015, Justo después del miedo y en 2016, Tus dos muertos, primera entrega de la serie policiaca del comandante Zuzunaga, que prosiguió en 2017 con Siete son tus razones y después La velocidad de tu sombra (2018), de la cual ya prepara adaptación cinematográfica.


¿Puedes adentrarnos a "Historia de las cosas perdidas"?

Empieza con una llamada telefónica en la madrugada, que todos sabemos suelen ser portadores de malas noticias, Roger está dormido, suena el teléfono y le dicen que Andy, un amigo suyo qué no es un amigo muy cercano pero es su amigo y que también es su jefe, sufre un accidente y que le tienen que amputar el brazo para salvarle la vida y que él es quién lo tiene que autorizar. Él entre dormido, entre que no tiene idea de porque le están llamando, porque evidentemente no cuenta con una respuesta correcta para esa pregunta y duda mucho, pero a partir de la respuesta que da va a empezar a construir de alguna forma la vida de su amigo y mientras lo hace va a irse involucrando en diferentes situaciones y al mismo tiempo estará lidiando con cosas personales, lo ha abandonado su novia, su familia tiene una noticia que darle, en el trabajo también hay otra noticia.


Esta novela habla mucho sobre la transformación del personaje, sobre las cosas que él no pensaba que era capaz de hacer o que hária en un momento dado, qué se le van presentando y es en realidad una novela sobre cierta decadencia, de un personaje en un marco donde se habla también mucho de la basura. Porque trabaja en una empresa qué se dedica al estudio y manipulación de los desechos de la basura para establecer pautas de consumo que se venden en diferentes marcas; y también hay reflexiones no solo en torno a la muerte sino también acerca de cómo nos vemos a nosotros mismos.


¿Cómo fue la concepción de esta obra respecto a las anteriores?

Fue un poco más complejo porque en efecto se realizó comenzando la pandemia y estábamos confinados, estábamos en el encierro, lo que sucedió es que tuve que convivir con mis hijos en un espacio donde estaba acostumbrado a trabajar solo y había muchísimas distracciones, había más ruido que no me permitía escribir y a veces no podía ni siquiera leer. Poco a poco me fui abriendo espacios y una rutina, volví a escribir de noche cómo lo hacía antes y ahí poco a poco durante el confinamiento surgió esta obra.


La novela aborda también el miedo como parte de sus ejes centrales.

Ya en una novela anterior lo había abordado desde una perspectiva llena de violencia pero en este sentido aquí no hay tanta violencia; lo que me interesaba era hablar del miedo desde otro ángulo y de la pérdida personal de las cosas materiales, de las cosas que consideramos que son importantes para nosotros pero que quizá no tienen tanto valor, y lo que nos decimos a nosotros en la vida ya sea que hablemos de relaciones personales, de cosas materiales o cuestiones más simbólicas, de lo que nos decimos que eso significa para nosotros.


¿Por qué tu interés del uso de varios narradores en la historia?

A mí siempre me ha interesado mucho trabajar con los narradores y eso puede verse en varias de mis novelas, justo las tres anteriores que son parte de una serie por ejemplo, o algunas otras novelas que son corales. Acá me interesaba tener un narrador base que fuese un tanto molesto, un tanto intrusivo, pero en fragmentos dónde se habla acerca de la muerte, de la basura, que necesitaba abordarlas desde una perspectiva narrativa diferente, ya sea para darles en algunos casos subjetividad o en otros para restarla se acomodaba hacer estos cambios de narrador, porque también me permitían irle cambiando el ritmo la novela para crear como un contraste interesante.


¿Es sencillo o complicado para ti saltar de escribir una obra a otra?

Es complicado porque yo siempre he dicho que cuando uno esta escribiendo una novela, sobre todo una que a final de cuentas es un proyecto de largo plazo, porque no se puede escribir en una semana, son meses o años de trabajo, uno no termina de escribir cuando dejas el teclado sino que uno está escribiendo todo el día, porque uno está pensando cómo puede resolver lo que dijo tal personaje, qué sucederá después y suena un poco romantizado pero uno termina conviviendo con esos personajes.


Hay un momento en el que eso termina y si debe haber un desprendimiento para comenzar el siguiente proyecto, qué a veces es fácil por los métodos de escritura, pero luego en mi caso por ejemplo escribo a mano, luego transcribo en computadora, corrijo y a veces ya estoy harto como si ya no quisiera saber al respecto. Hay un período aunque siguen apareciendo en que se van diluyendo, pero cuando llega el tiempo de la otra historia ya es más fácil dejar un lado esos personajes.


¿Puedes platicarnos de la idea de crear esta empresa que recaba información con los hábitos de basura? que no está tan alejada de la realidad, en este caso es con la tecnología con la que nos manejan algunos hábitos de consumo

Tienes toda la razón, basta con que ahorita platicáramos, habláramos de alguna marca y algunos de los algoritmos de las aplicaciones del teléfono se activen y ya nos mande anuncios cada vez que abramos una red social sobre lo que estamos platicando. Eso es muy cierto sobre lo que estamos viviendo, y empresas que analizan la basura existen, lo que pasa es que todavía no tienen probablemente la fuerza o no tenemos esa consciencia. Me interesaba crear una empresa que tuviera renombre y que se encargara de recoger información de basura, no solamente de una persona en particular sino de una colonia por ejemplo, darle la información a las marcas, por ejemplo si en una colonia se venden más papás que palomitas entonces enfocarse en vender más papás.


Me interesaba no sólo para alzar la voz de que nos están vigilando sino porque también me interesa mucho la basura, la relación que tenemos con las cosas que guardamos y que no desechamos, que a veces de pronto parece ser muy automático lo que echamos a la basura y en efecto me parece que todo lo que echamos a la basura debe serlo, pero no lo es para todos. Hay todo un proceso en qué hay gente que se dedica justamente a separar de la basura, algunas cosas que terminan por ser útiles, qué van a continuar este ciclo de su vida útil. También por el otro lado hay cosas que atesoramos que probablemente no queremos deshacernos de ellas, que ni siquiera usamos, no sirven de nada pero forman parte de lo que conservamos. Entonces se podría llegar a la conclusión de que sí bien tiramos cosas que no son basura si conservamos cosas que si lo podrían ser.


¿Te gustaría agregar un comentario final?

Sólo que en la novela van a encontrar muchas historias aledañas que le dan fuerza a la historia principal, también hay una historia de amor o desamor por la relación que existe entre Roger y su ex esposa ya que se separaron y él sigue intentándolo y ella sigue negándose, y se van a encontrar algunos argumentos que van atravesando la novela, argumentos reflexivos sobre cómo nos vemos a nosotros mismos.