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Jorge Galán presenta "La caída de Porthos Embilea" y sigue la aventura

Esta es la segunda parte de la trilogía de fantasía que el escritor decidió escribir con escenarios originales, únicos y, de alguna forma, poéticos.

En el primer libro de la serie, La ruta de las abejas (Editorial Oceano), conocimos a Lobías Rumin un chico huérfano que vende leche en el pueblo de Eldin Menor. Es solitario y retraído, apenas se anima a interactuar con las personas, pero eso no le impide aceptar un viaje impensable. Nu y Lóriga, dos viajeros que llegan al pueblo, lo invitan a cruzar el misterioso, espeso y temible Valle de las Nieblas. En la travesía, guiados por las abejas morneas, van a llegar al lugar donde está el primer árbol del mundo: el Árbol de Homa y así comienza esta odisea.

En La caída de Porthos Embilea (Editorial Oceano), Lobías y sus amigos son testigos y partícipes de una guerra anunciada. Un ejército ha asolado las islas cercanas y ha sembrado la muerte y la destrucción en el continente. El presagio se cumple, el lector de Árbol de Homa despierta de su letargo aun pueblo guerrero, los domadores de tornados. El odio vino de la niebla, pero no es lo único. En la bruma también hay hadas, magos, brujas, espectros.


Jorge Galán,poeta y narrador salvadoreño ha escrito la novela juvenil de ciencia ficción El sueño de Mariana (2008, Premio Nacional de Novela de El Salvador), y los libros infantiles El premio inesperado (2007), Los otros Mundos (2009) y El hechizo del mago (publicado en la colección del Premio Charles Perrault de Cuento Infantil y por la que Galán fue merecedor del Premio Nacional de Teatro Infantil en el mismo año). Ha publicado también La habitación al fondo de la casa (2013) y en 2015 se imprimió su obra Noviembre que recibió el Premio de la Real Academia Española a la mejor novela publicada ese año. Platicamos con él en entrevista.


¿Dónde se encuentran los personajes en esta parte de la historia?

La ruta de las abejas es una parte de la presentación de la historia porque es donde se está conociendo ese mundo, lo que sucede, pero sobre todo es un enigma. Ahora los personajes están de lleno en la acción y en una acción donde hay cierto grado de violencia, porque es una invasión, una guerra. La historia se mueve en su contra.


¿Cuáles fueron los retos de crear un mundo tan vasto y detallado?

Uno de los retos es que cuando uno vonstruye un mundo como éste tiene que haber cierto grado de verosimilitud y coherencia en lo que se está construyendo. Así que pensar en cada detalle constituye eso y no ha sido fácil porque debe tener también una continuidad. A la hora de construir la historia, por donde caminan los personajes, en esa geografía extraña también hay que tener mucho cuidado para no dar un paso en falso y que la historia sea coherente en todo sentido.


Pero también es algo que no puedo negar que disfruté mucho, porque cuando uno escribe una historia como ésta al sumergirse en ella va descubriendo cosas. Recuerdo con La ruta de las abejas haber creado el Valle de las Nieblas y cuando iban los personajes caminando a través de esa oscuridad, de alguna manera como autor también iba caminando ahí, también iba descubriendo cosas. Ese temor a esa incerteza de estar ahí lo viví con fascinación, así como ciertas aventuras también, las viví con emoción como si fuera un lector más y por ello es muy disfrutable escribir una historia como ésta.


Como escritor, ¿cómo ha sido tu relación con Lobías?

Ese personaje es alguien a quien tengo mucho tiempo de conocer, yo lo conocí cuando no tenía un hombre. Siempre cuento que la primera imagen que vi de esta novela, que la escribí de hecho, fue un apunte de una página hace 20 años, la imagen de un niño al pie de una colina viendo a un domador de tornados. El niño estaba al pie de la colina y un hombre en un caballo dándole de latigazos a un tornado, no sabía quién era este hombre, no sabía quién era ese niño y poco a poco vas pensando y vas creando una historia. Más tarde descubrí que este hombre en el caballo era un domador y este niño era alguien que se llamaba así, Lobías y a partir de ahí comencé a conocerlos. Porque a veces te da esa sensación de que, no es que hayas creado, sino que descubres la historia de un personaje, qué es existe pese a ello.


¿Desde un principio fue ideada como una saga?

Cuándo cree la historia para mí ya sabía lo que pasaba y como iniciaba, cómo seguía y como finalizaba. Todo e so estaba al inicio, tal vez no al grado de detalle,pero la historia estaba ahí. Pero me daba cuenta desde el comienzo queera muy extensa y de hecho la idea original era escribirla extensamente, pero tal vez no tenía tan en mente que fuese una saga. Pronto me di cuenta que tenía que separarla y contarla de una manera que fuera adecuada para que llegar al público de una forma más simple. Así hay ahora una primera parte introductoria, una segunda parte con un nudo y la tercera parte que será ya la conclusión de toda la historia, pero es esa separación que vino un poco después.


¿Cuáles satisfacciones te sigue dejando La ruta de las abejas y la interacción con los lectores?

Yo estaba acostumbrado a un público que era más el de la poesía y que a veces es un poco más discreto, y el público de las novelas históricas que también es un público distinto, hay mucha seriedad en ello. Esto era algo completamente diferente, porque cuando me encuentro con el público de este libro, son en su mayoría jóvenes, chicos y chicas. La situación es completamente diferente. Esta es una historia que es una mera invención, un ejercicio de la imaginación, es como dejar entrar a las personas a tu habitación, eso es lo que es. Porque cuando escribes una novela histórica haces entrevistas, lees todo lo que hay sobre el tema, pero es una novela que es ya consabida. Quizá no a detalle, pero la gente ya sabe del hecho del que le estás hablando. No te pertenece de alguna manera.


Aquí en cambio es mostrar toda tu intimidad como autor, es abrir la puerta y la gente a mi me ha parecido encantadora. La mayoría de las presentaciones han sido en línea, y eso podría ser raro ya que yo no estaba acostumbrado, pero así sucede en la pandemia. Pero es otra clase de público, es un entusiasmo mucho más grande, además es un público más joven, desde niños de 10 años que me sorprende que la estén leyendo, hasta gente muy adulta pero la mayoría diría yo qué son gente entre los 15 y los 35 y eso me gusta mucho. La verdad que compartir con tantos grupos de lectura con tanta gente ha sido muy gratificante y muy bonito.


Como escritor ¿qué es lo que disfrutas temas de este tipo de historias referente a los otros estilos o trabajos?

El ejercicio mismo de imaginación es lo que más me gusta porque es algo lo que te permite acampar a tus anchas. En un mundo que estás creando bajo tus propias reglas no hay límites, y esa sensación de libertad es muy agradable. Cuando he escrito novelas que tienen que ver con mi país, que están situadas en un momento histórico, cuentan un suceso histórico, estás atrapado en el hecho mismo de la historia, tienes que conocer cada detalle y seguirte ahí. Entonces es algo muy serio muy meticuloso. Pero acá es la libertad absoluta tienes que guardar coherencia pero está libertad absoluta y vas por dónde te plazca y no tienes que guardarte las espaldas en ese sentido, simplemente disfrutar escribiendo una historia.


¿Tienes un comentario final?

Deseo que la gente que lea este libro lo disfruten tanto como yo disfrute escribiéndolo. Porque al final es cómo salirse de este mundo que a veces es tan terrible y entrar en uno, qué es terrible de alguna manera, pero también es disfrutable y es una aventura fin al cabo, la cual tiene un poco de magia. Así que ojalá puedan disfrutarla tanto como yo disfrute escribiéndola.