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La Abuela: Paco Plaza regresa con una mezcla de drama, terror y fantasía

Carlos Vermut desarrolló el guion a partir de la idea original del director de [REC]

Esta semana llega a las salas de cine La Abuela un filme franco-español dirigido por Paco Plaza ([REC] Verónica, Historias para no dormir) con el guion de Carlos Vermut (Diamond Flash, Magical Girl, Quién te cantará). La historia gira en torno a Susana (Almudena Amor) cuya carrera de modelaje tiene los días contados mientras se acerca su cumpleaños 25.


El ritmo de Susana en París se ve interrumpido abruptamente cuando le avisan que su abuela (Vera Valdez) ha sufrido un derrame cerebral. Dado que es su única familiar, regresa a Madrid a cuidar de ella mientras busca quien pueda apoyarla, pero el regreso a la casa familiar revelará más de un secreto, mientras que Susana debe de lidiar con las afectaciones que ha dejado el derrame sin tener mayor idea de qué hacer.


Desde la premisa, esta cinta promete una historia de terror abordada desde una perspectiva poco común y que al mismo tiempo se acerca más a situaciones trágicas cotidianas. Quizás la gran mayoría nunca heredaremos una mansión embrujada ni nos encontraremos con un libro maldito, pero seguramente todos alguna vez tendremos que cuidar de los nuestros, tratando de equilibrar nuestro trabajo e intereses con las atenciones al otro y el miedo terrible de perderlo o que sufra aún más por nuestra ignorancia. Llega un punto en que la primera parte de la película llega a sentirse como un drama.



Pero, en su debido momento recordamos que hablamos de Paco Plaza, quien nos muestra una maduración en su cinematografía. El trabajo de fotografía, color y edición entrega una experiencia delicada, bella, en ciertos aspectos recuerda a Neon Demon, pero con un carácter propio, profundamente español. Además, la narración crea un juego interesante entre la demencia, el terror corporal y los elementos fantásticos donde la mayor parte de la película transita con la ambigüedad suficiente para creer que o bien la protagonista está enloqueciendo o que corre un peligro inimaginable. Además, hay un manejo cuidadoso de los indicios y símbolos que emplea en esta doble lectura.


Si bien hacia el final la película se decanta inequívocamente por una de las dos explicaciones, a lo largo del viaje tenemos varios subtemas interesantes, como la presión que sienten los cuidadores, el edadismo y el temor a envejecer que la sociedad acentúa aún más en las mujeres, incluso hay ciertos atisbos al maltrato infantil. Vera Valdez es increíble en cada una de las distintas facetas de su personaje, mientras que Almudena Amor muestra un espectro que va desde la inocencia hasta la completa desesperación.



La película tiene un arranque bastante críptico y lleno de sutilezas, pero poco a poco se va acercando a momentos frontales, algunos bien logrados, pero otros que caen peligrosamente en lo gracioso o cuando menos en lo incómodo. Así pues, en ocasiones cae en los clichés del terror, pero sabe levantarse con gracia. En suma, aunque el tercer acto se tambalea a momentos, la película en general resulta refrescante y sabe crear tensión sin siquiera usar el tan abusado jump scare y a cambio apuesta por lo simbólico en una historia que habla sobre el cuidado y la familia.