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Matarratas: Antonio Ortuño muestra el proletariado de la fantasía

La nueva novela juvenil de Ortuño muestra un mundo medieval mucho más cerca del nuestro.

Las aventuras fantásticas están repletas de nobles héroes, apoyados por magos sabios y profecías que los señalan como los elegidos para cambiar el mundo. Pero el género puede ser mucho más que travesías inocentes. Para muestra, la historia de una sicaria que un día es contactada por la joven y delicada Agua, acompañada del misterioso Clavo, quienes desean vengarse de nada más que un poderoso señor feudal. Así es Matarratas, la nueva novela juvenil de Antonio Ortuño que se presentó en el marco de la Feria Mundial del Libro.


Esta peculiar épica surgió en tiempos igual de inusuales, más concretamente durante la pandemia, como un escape a toda la tensión que vivía el mundo “era demasiada realidad en las redes sociales, los noticieros, la familia, la gente alrededor, todos aterrorizados por lo que sucedía en ese momento en el mundo… Matarratas fue el refugio o el búnker en el que yo estuve mientras tenía que estar encerrado con la pandemia y con todo esa zozobra, decidí que la realidad se podía ir al demonio y que yo iba a escribir una novela de fantasía heroica a la mexicanaexpresa el autor.


Ortuño admite que al pensar en este género (dominado por autores anglosajones y europeos) decidió escribir a partir de su propio entorno “aunque es un libro que escribí por diversión, parte de las reglas de este juego era que tuviera mucho más que ver con un entorno, una óptica, una cultura que fuera de sello latinoamericano indudable: estos gobiernos corruptos e inútiles que se sustituyen unos a otros; las luchas por el poder y ese tipo de heroísmo, que es el nuestro, que está entre la resistencia y la supervivencia, en el fondo de eso se trata Matarratas”.


Respecto a los protagonistas de esta historia, comenta “son como el proletariado de la fantasía heroica, son sus sirvientes, que se tienen que ir abriendo pasó como pueden para sobrevivir, además no están concentrados en salvar el mundo, ni el reino, ni nada por el estilo, sino sencillamente con mantenerse un poco a flote y me gustaba mucho esa idea, me parece que ahí hay toda una gama de exploración muy grande en este tipo de mundos”.


Como escritor originario de Zapopan, Ortuño ha estado en la FIL desde su inicio, primero como público y después desde muchos frentes como reportero, presentador, escritor y organizador. Ahora, este regreso a la presencialidad conjuga diversas emociones “mi hermano, el poeta Ángel Ortuño, murió hace un par de meses, era nuestro punto de encuentro. Desde chicos veníamos mucho a la feria, todo el tiempo todos los días y no queríamos salir de la feria, es la primera feria que me toca que no está mi hermano. Entonces eso también le da como su toque triste, pero emotivo también porque siempre fue algo que nos acercó mucho”.


Desde publicaciones como El Rastro y su secuela Ojo de Vidrio Ortuño ha dialogado constantemente con el público joven “la verdad es que es muy satisfactorio y te da un montón de nortes. Creo que si eres escritor y no has escrito nunca nada de esto, es una sorpresa tremenda cuando llegas con ese público. Mucha gente escribe para niños o para jóvenes como con condescendencia, como si no fueran a entender cosas cuando pasa completamente lo contrario: suelen ser más concentrados y más vivillos que el público en general, a mí me parece el público más difícil. Me gusta el reto, trato de ir viendo y afinando, espero que cada libro para jóvenes o niños que escriba pueda ir cada vez dialogando mejor con esos lectores”.