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  • Foto del escritorDroideTV

No te preocupes cariño: la ejecución sublime de un discurso disperso

El filme logra una atmósfera de tensión y suspenso que va perdiendo altura hacia su conclusión

Este jueves 22 de septiembre se estrena No te preocupes cariño, la segunda cinta de Olivia Wilde como directora tras su debut con La noche de las nerds. La cinta se ha visto sumida en una serie de escándalos que alcanzaron su clímax durante su estreno en el Festival Internacional de Cine de Venecia, lo que hizo que muchos críticos se preguntarán ¿podrá la calidad de la película superar el volumen de sus escándalos?


No te preocupes cariño nos sitúa en el interior de un vecindario al estilo de la década de los cincuentas en medio del desierto que forma parte del misterioso Proyecto Victoria. Los hombres salen todos los días a trabajar mientras sus esposas cuidan del hogar y se dedican a sus intereses con una sola condición: no salir jamás del pueblo.


Florence Pugh interpreta a Alice Chambers, esposa de Jack Chambers, es decir, Harry Styles . Alice y Jack parecen tener una vida idílica llena de pasión, hasta que Alice comienza a dudar de las verdaderas intenciones del proyecto en el que trabaja su marido, lo que la conducirá a varios desencuentros que la harán dudar de su cordura.


En este filme las actuaciones son brillantes, con Pugh a la cabeza a quien han elogiado ampliamente por su desempeño. Aunque las opiniones son contrariadas, personalmente me parece que Styles resulta un buen coprotagonista, con un personaje con un espectro amplio de emociones y actitudes que Styles puede llevar a la altura de las expectativas.


Hay un cuidadoso trabajo entre la fotografía, la música y la edición de esta película que logra generar ambientes claustrofóbicos, como una olla a presión que cocina a fuego lento hasta que la presión sale a chorro. La paleta de colores es interesante y conforme avanza la película cobra cada vez más sentido y ni qué decir de los vestuarios y caracterización que nos permiten entrar de lleno en este mundo.


Conforme veía esta película –y la disfrutaba– no pude evitar preguntarme por qué tenía malas críticas, creo que la respuesta es la narrativa y el manejo de las expectativas. A lo largo del filme se van dando varias pistas y varios sucesos para apuntar hacia el desenlace de la misma, algunos quedan muy bien en su sitio y nos llegamos a preguntar genuinamente si Alice ha perdido la cabeza, pero otros se quedan sin resolver, llevando las expectativas de lo que pasará hacia un lugar para terminar apuntando a otro.


Al final, la exposición de los hechos es ambigua: por un lado sobreexplica algunas cosas y por instantes se pierde el punto de vista de Alice, perspectiva que sustenta el resto de la película. Por otro lado, deja otros aspectos en la oscuridad, con algunos cabos sueltos ingeniosos y otros que dejan la sensación de que falta algo más.


La película tiene ciertos elementos interesantes sobre la percepción de la realidad que nos recuerdan a The Truman Show, Matrix, Black Mirror e incluso Esposas perfectas. Tiene un tono propio e incluso me atrevería a decir que Olivia Wilde es un ejemplo interesante del female gaze, desde el cual hace un cuestionamiento interesante sobre la violencia de género y los grupos a los que los cambios de paradigmas que postula el feminismo les aterran bastante.


Considero que Wilde tiene varias ideas interesantes y muy pertinentes a la actualidad, no obstante, no parece que estas ideas terminen por aterrizar del todo. Aun así, me parece que vale la pena cuestionarse si podemos perdonar esos errores como se los disculpamos a otras cintas o si le estamos exigiendo a Wilde una obra maestra a manera de socavar los escándalos alrededor de la película.


En conclusión, me parece que es una buena película, con algunos tropiezos, sí, pero con el suficiente valor estético y propositivo para verla en el cine y salir de la función con algo.




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