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Todd Phillips y Joaquin Phoenix hablan sobre "Joker" (Guasón)


Estamos a principios de la década de 1980 y Ciudad Gótica está en plena crisis. Pero no hay un punto débil criminal en acción, ni un capo de la mafia que ponga todo en riesgo para servir a sus propios intereses.

Es una preocupación mucho más palpable para cualquiera que viva dentro de las fronteras distópicas de esta comunidad dividida entre ricos y pobres cuya brecha se va ampliando cada vez más, y las tensiones sólo se exacerban con una huelga de basura que ha durado ya una semana. Ciudad Gótica se tambalea al borde de una catástrofe; sólo están la ciudad y los que la vigilan, y como en cualquier municipio sin fondos para los que no tienen recursos, se están recortando los servicios creados para mitigar las dificultades de los desprotegidos.


No, esto no es la Ciudad Gótica, ni el Guasón que uno reconocería en los 80 años de la narración establecida representada en las páginas o en la pantalla. Más bien, se trata de una historia sobre el origen, propia y auténtica de este infame personaje, la historia de una atmósfera de desasosiego que estimula a un hombre al borde del abismo que, al igual que su ciudad, y probablemente por causa de esta, se acerca cada vez más al precipicio: Arthur Fleck.


El cineasta Todd Phillips afirma: "Me encanta la complejidad de Joker y me pareció que su origen merecería ser explorado en la pantalla, ya que nadie lo ha hecho y ni siquiera en el canon se ha formalizado su nacimiento". Así pues, Scott Silver y yo escribimos una versión de un personaje complejo y complicado, y de cómo podría evolucionar....y luego involucionar. Eso es lo que me interesaba, no una historia del Joker, sino la de convertirse en Joker".


La película presenta los rasgos distintivos de Ciudad Gótica, hábilmente entretejidos en su paisaje mugriento, para situar al público y permitir que la actuación hipnóticamente cruda de la estrella, Joaquín Phoenix, evoque las emociones necesarias para llevar a cabo este viaje con Arthur a través lado más oscuro de la ciudad, y a la larga a través del suyo. "Uno de los temas que queríamos explorar con la película es la empatía y, lo que es más importante, la falta de empatía que está presente en gran parte del mundo de Arthur", afirma Phillips.


"Por ejemplo," continúa, "en la película se ve la diferencia en la forma en que los niños pequeños y los adultos reaccionan ante Arthur, porque los niños ven el mundo sin lentes; no ven a los ricos en contraposición a los pobres o no perciben a un individuo marginado de la misma manera que lo hacen los adultos. Sólo ven a Arthur como un tipo que trata de hacerlos sonreír. No es algo intrínseco, tenemos que aprender a no aceptar a los demás y, desafortunadamente, por lo general lo hacemos".

Scott Silver dice: "Comienza queriendo hacer reír a la gente, tratando de poner una sonrisa en sus rostros. Por eso es payaso, por eso sueña con convertirse en cómico. Sólo quiere traer algo de alegría al mundo. Pero entonces el ambiente tóxico de Ciudad Gótica lo destruye: la falta de compasión y empatía, la pérdida de la civilidad... Eso es lo que crea a nuestro Joker".


El Arthur que Phillips y Silver crearon está atrapado en una existencia cíclica de señales mal interpretadas. Incluso la risa incontrolable e inapropiada de Arthur, que gana ímpetu en su afán por contenerla, no despierta la simpatía de aquellos con los que se topa en su vida diaria, exponiéndolo a un mayor ridículo y distanciamiento de la sociedad de Gótica. "Hoy en día, lo que tiene es un síndrome reconocido, pero en el momento en que se desarrolla nuestra historia, no estaba realmente diagnosticada, aunque era una condición real", explica el cineasta.


Phoenix admite que, incluso durante el rodaje, "Hubo momentos en los que me encontré sintiendo por él, incluso sintiendo que entendía su motivación, y en el momento siguiente me repugnaban las decisiones que él tomaba. Hacer de este personaje fue un reto para mí como actor, y sabía que también desafiaría al público y sus ideas preconcebidas sobre el Joker, porque en su mundo ficticio, como en nuestro mundo real, no hay respuestas fáciles".

"A menudo hablamos de la punta del iceberg, pero rara vez hablamos de lo que hay debajo, de lo que te lleva allí", afirma Phillips. "Arthur es el tipo que ves en la calle y con el que te cruzas... o lo pasas de largo. Con esta película esperamos echar un vistazo a lo que hay debajo de la superficie".


Fueron esos temas, junto con la pasión del cineasta por su medio, los que evocaron la noción no solamente de cualquier película del Joker, sino de esta película del Joker. "Me inspiraron los estudios de personaje que vi cuando era más joven. El aspecto, la vibración, el tono de esas películas tenían sentido para esta historia".

Para Phillips, eso supuso los años 70 y 80, la era de grandes películas como "Serpico", "Taxi Driver" y "Network". Dice: "Incluimos algunos elementos del canon y lo ambientamos en una Ciudad Gótica en ruinas alrededor de 1981, porque eso nos transporta a esa época y lo sacaría del mundo del cómic con el que estamos tan familiarizados en el cine hoy en día".

Phillips no sólo eligió a Phoenix, sino que escribió el papel pensando en él. "El trabajo anterior de Joaquín siempre se me quedó grabado, pero lo que más me gusta de él es su estilo y su imprevisibilidad, que a nuestro juicio encajaría mucho en este personaje", comenta Phillips. "Mientras otros hacen matemáticas, Joaquín toca jazz. Es uno de los mejores, no tiene miedo; su trabajo es valiente y vulnerable, y pensé que si podíamos tenerlo, podríamos hacer algo especial".


Aunque en el pasado se había resistido a todo tipo de proyectos inspirados en el género, el actor se sintió intrigado cuando leyó el guion. "Pensé que era audaz y complejo y que no se parecía a nada de lo que había leído antes. Creo que Todd tiene una manera única de ver las cosas que es realmente perfecta para esta película", observa Phoenix. "Cuando trabajo con un director, quiero a alguien que tenga una visión singular del material, y nadie más que Todd podría haber hecho esta película".

La historia de Arthur es a la vez rica y sobria en detalles, alternativamente enfocada y sesgada. Diseñada con Silver a lo largo de, según recuerda Phillips, "un año en una pequeña oficina en Nueva York", comenzaron por determinar el camino por el que un hombre tan común y corriente podría convertirse en un personaje tan malvado y notorio. "En la versión de la historia que estábamos contando, no funcionaba que un tipo se cayera en una tina de ácido, aunque me parece interesante, así que intentamos pasar todo a través de una lente del 'mundo real'", dice. Para tener sentido en el mundo de nuestra película, pensamos: "Bueno, ¿por qué se pondría este maquillaje cuando finalmente se convierte en Joker? ¿De dónde sacó este maquillaje y por qué lo tiene? ¿Y si fuera un payaso?".


Luego, por supuesto, tuvimos que preguntarnos por qué trabajaba como payaso", continúa, "lo que determinamos fue porque su madre siempre le decía que tenía que llevar risas y alegría al mundo. Todo se acomodó a partir de ahí".

Además de las expectativas visuales que acompañan al personaje, hay un rasgo distintivo de personalidad común a lo largo de casi 80 años de historietas y en cada iteración de imágenes en movimiento, un rasgo que Phillips y Silver querían utilizar en su narración: el clásico narrador poco fiable a quien nunca se le puede creer del todo. "Tienes una gran libertad con un narrador poco fiable, y más aún cuando es el Joker", dice el director sobre el famoso y engañoso depravado, cuya afición por mezclar hechos y ficción informa cada fotograma de la película. "Incluso dice en la historieta de Batman: The Killing Joke, 'Si voy a tener un pasado, prefiero que sea de opción múltiple''. Así que, lo que realmente sucedió, y lo que piensas que es al final, depende de la lente a través de la cual ves la película. No te irás con todas las respuestas y eso es lo que creo que es intrigante de un personaje como éste".


Para lograr todo lo que pretendía con el “Guasón”, Phillips y su socio productor Bradley Cooper optaron por realizar la fotografía principal, primordialmente en lugares prácticos dentro y alrededor de la ciudad que inspiró a la propia Ciudad Gótica: La ciudad natal de Phillips, Nueva York, así como la ciudad vecina de Nueva Jersey. Para ello, contrataron a la productora Emma Tillinger Koskoff, una experta en filmar en la región que tiene contactos con el talento oculto más fuerte de la ciudad. "Emma es una de las grandes productoras de Nueva York y tuvimos la suerte de tenerla", afirma Phillips.

Además de reunir y gestionar todos los aspectos de la producción física, Tillinger Koskoff dice: "Todd tenía una visión única e inspirada de cómo quería que se viera y sintiera la película. Mi papel fue ayudar a facilitar esa visión y crear una atmósfera favorable para él, de modo que pudiera centrarse en los actores y concentrarse en lo que estaba sucediendo en una escena determinada. Todd y yo tuvimos la suerte de trabajar con un equipo fantástico, el mejor de Nueva York. Había un nivel de confianza y respeto en nuestro set que le permitía trabajar rápida y creativamente. Fue un privilegio ver a Todd y Joaquín colaborar en esta impactante película".


El equipo creativo de Phillips también incluyó al director de fotografía, Lawrence Sher, siendo esta su sexta película en conjunto; al veterano diseñador de producción Mark Friedberg; al diseñador de vestuario Mark Bridges, quien ha trabajado varias veces con Phoenix; al editor Jeff Groth, un colaborador habitual; y al compositor Hildur Guðnadóttir, quien comenzó a enviar piezas de partitura a Phillips basándose únicamente en páginas de guion, antes de que se rodara siquiera un cuadro de la película.


"Siempre es increíble estar haciendo una película cuando tienes compañeros creativos tan brillantes", dice Phillips, "y realmente tuvimos lo mejor que hay en esta película".

Esas palabras podrían ser usadas fácilmente para describir su talento en la pantalla también, comenzando con lo que literalmente podría calificarse como un casting de ensueño para cualquier cineasta: Robert De Niro. El legendario actor aparece como el presentador de televisión nocturno Murray Franklin, lo más cercano que tiene Arthur a un héroe y, aunque es un extraño, alguien a quien ve como un alma gemela en la comedia. Como muchos aspirantes a cómicos sabrán, ser invitado al sofá de un programa como el de Murray después de tu actuación es más que un simple cambio de juego, es un cambio de vida y el mayor deseo de Arthur…