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Dylan O´Brien y el resto del elenco se despide en "Maze Runner: Cura Mortal"



En Maze Runner: La Cura Mortal los motivos de la organización CRUEL se han vuelto más evidentes: la Dra. Ava Paige, directora ejecutiva de la organización, está cerca de lo que cree es una cura para la enfermedad conocida como ‘Llamarada’, una infección que ha diezmado a la población mundial. Pero la cura se consigue al sacrificar las pocas personas jóvenes que quedan en el mundo, que, en apariencia, son inmunes.

Para poder liberar a aquellos que han sido reunidos como material de prueba, incluyendo su amigo Minho, Thomas ahora deberá aliarse con compañeros sobrevivientes, viejos y nuevos, y llevar la guerra a la que podría ser la última ciudad que queda y el bastión final de CRUEL. Deberá introducirse en las oficinas centrales de CRUEL e intentar derrocar a la organización desde su interior.

La familia. Es algo con lo que cada uno de los miembros del reparto concuerda. Después de casi cinco años de trabajar juntos en tres películas, se han convertido de manera incuestionable en una familia.

“Nos vamos a extrañar entre todos nosotros”, reconoce Dylan O’Brien. “Seguiremos en contacto, desde luego, pero hay algo especial acerca de pasar tiempo en el set, donde pasas cantidades ridículas de horas con ellos, y viviendo en departamentos vecinos. Ahora, estamos intentando de absorber lo más que podamos, ya que después de esto todo terminará. Queremos despedirnos a lo grande y esperamos hacer la mejor película de las tres. Eso es lo que estamos intentando hacer. Y sí, existe un amor genuino entre nosotros, así que es divertido venir a trabajar todos los días”.

Rosa Salazar cree que el que les hayan dado la oportunidad de haber estado juntos tanto en set como fuera de él, contribuye sin lugar a duda a la química. “Es casi como improvisación. Los improvisadores pasan cada segundo entre ellos, porque se deben convertir en un solo cerebro. Cuando suben al escenario no hay situaciones del tipo ‘Esto es lo que estoy haciendo…’, no hay entradas. La entrada es estar. Es sólo un vistazo, se da en micro expresiones y ese es el nivel al que Jorge y yo hemos llegado”. Sonríe: “No hay nada que tengamos que verbalizar de más. Porque nos conocemos al derecho y al revés. Somos un cerebro”.


Como alguien que se unió a la historia en la segunda película, Giancarlo Esposito dice que la familia es algo que define la historia: “De eso trata esta película, de la familia. Me parece que es muy singular. Cuando estás trabajando con gente que te agrada, quieres estar con ellos porque estás haciendo cosas de manera creativa ante cámara, que te permite conocerlos un poco mejor. Así que cuando pasas el tiempo con ellos y juegas billar, quizás te tomas una cerveza, sabes, juegas futbolito horas, te lleva a conocerlos más como personas reales, y eso, por lo general, se transmite en la pantalla”.

En cuanto a estas relaciones que forman parte de la historia, Esposito explica que, “Jorge es un mercenario. Ha estado allá afuera durante tanto tiempo que te enteras de cosas acerca de él en la película La Cura Mortal. Quizás y comiences a preguntarte qué clase de lealtad tenía antes de que veas esta película. Así que para mí, de cierto modo, es como ver a tus hijos crecer. Debes de dejarlos tomar decisiones por sí solos, y debes de apoyar o no esas decisiones. Pero Jorge comienza a cambiar. Comienza a sensibilizarse un poco y, por ende, a confiar. La confianza es una gran cosa dentro de la familia. Si, primero, puedes confiar en tus instintos y, después, en tus hijos, quizás y puedas aprender algo. Así que creo que el viaje de Jorge es un poco especial en esta película porque se ve obligado a dar un paso atrás y ver cómo estos jóvenes toman decisiones que afectan sus vidas y eso es lo que hacemos con nuestros hijos”.

Dexter Darden describe el componente familiar como uno de los elementos clave tanto en pantalla como fuera de ella. “Ya llevamos cinco años juntos, así que cuando escuchas ese periodo o la palabra familia, es como si hubieras visto a gente crecer, casarse, tener hijos, sufrir rompimientos amorosos, en la buenas y en las malas de sus relaciones. Y al final del día, sin importar por lo que hayamos pasado, siempre hemos estado ahí, el uno para el otro. Y hemos tenido nuestros grandes momentos, desde luego, y también hemos tenido nuestros momentos malos, pero esa es parte intrínseca del crecimiento. Siempre y cuando se pueda crecer juntos y estar ahí en las buenas y en las malas, eso es lo que lo hace especial. Y eso es lo que todavía tenemos”.

Kaya Scodelario concuerda, al señalar que son las cosas en común que cimientan su vínculo. “Ki-Hong y yo hablamos de cosas que hace cinco años jamás hubiéramos platicado. Los dos tenemos bebés que nacieron con diez días de diferencia, así que hablamos de pañales, vómitos, cosas de bebés, que ninguno de los otros chicos tiene interés de hablar, pero es justo eso lo que lo hace como una familia”.

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