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Amigos Imaginarios: un conmovedor trabajo de John Krasinski como director

Krasinski también actúa al lado de Ryan Reynolds y Cailey Fleming en Amigos Imaginarios, que ya está en cines


Amigos Imaginarios

Esta semana llega a las salas de cine Amigos Imaginarios (IF) una película para toda la familia escrita y dirigida por John Krasinski, reconocido por su papel de Jim Halpert en The Office, entre otras actuaciones. Ahora, Krasinski toma la batuta para mostrarnos una cinta que parte de la imaginación para mostrarnos un drama donde hay cabida para la risa, la fantasía y el autodescubrimiento.


La historia nos presenta a Bea (Cailey Fleming) una niña que ha vivido en un ambiente donde siempre hay espacio para la creatividad y los sueños, pero las cosas van cambiando y ella crece. Entonces, las circunstancias hacen que vuelva al apartamento de su abuela (Fiona Shaw) donde pasó momentos memorables. Bea se siente sola y abrumada, pero pronto se da cuenta de que tiene compañía, un par de amigos imaginarios Blossom (Phoebe Waller-Bridge) y Blue (Steve Carell). La pequeña se alía con su malhumorado vecino (Ryan Reynolds) para buscarles un nuevo hogar.


Probablemente, para los “niños de los noventa” este argumento se les haga similar a la serie de animación Mansión Foster, pero Amigos Imaginarios sale rápidamente de comparaciones al encausarse hacia otra dirección. La película juega bastante con lo que representa un amigo imaginario, incluso a un nivel más psicológico, abordando a su manera temas que van desde la manera en la que los niños sobrellevan las experiencias difíciles, pasando por el duelo, el niño interior e incluso la narrativa que hacemos de nuestra vida. Krasinski tiene la habilidad para hacer una historia aparentemente ligera y sencilla, pero cargada de metáforas.


Uno de los grandes fuertes de la película, por supuesto, es el área visual. El diseño de los personajes es simpático, atractivo y memorable, puedes saber mucho de ellos y los niños que los crearon con sólo verlos, sin mencionar que varios de ellos son muy ocurrentes. Además, los efectos visuales tienen una gran calidad para combinar a actores reales y animaciones de manera fluida y orgánica, un poco a lo Roger Rabbit pero en 3D.


Todo ello, acompañado de la fotografía de Janusz Kaminski, que, si bien en momentos abusa de la luz natural y el contraluz para dar cierto aire de nostalgia, en general resulta bastante atinado para darnos idea del tono de cada escena. Otro punto importante es la música de Michael Giacchino, pues termina por formar los ambientes de las escenas y sutilmente nos va guiando hacia las emociones que quiere generarnos con ciertas melodías que se van repitiendo a lo largo de la cinta y van construyendo parte de la estética de la cinta.


En cuanto a la narrativa, sin duda hay opiniones divididas entre aquellos que la consideran cursi o caótica y aquellos a los que les tocó una fibra sensible. En lo personal, considero que es una estructura más cercana a un escenario realista, donde no hay una clara solución, las cosas no siempre salen como esperamos y tenemos que improvisar en el camino, por lo que en algunos momentos no se sabe hacia dónde va la película o cuál es el punto, sólo hasta el último acto se atan los cabos y entonces cobra sentido la historia. Para mí la magia está en la manera en que el enigma se va relevando cuando se llega al clímax y hay un “darse cuenta” bastante gestáltico en ello.


Amigos Imaginarios

Ciertamente, hay momentos en los que la cinta va a lugares comunes que corren el riesgo de sentirse artificiales, sin mencionar que en momentos hay un optimismo desmesurado que puede rallar entre lo cursi e irritante, aquí es donde el dúo de Reynolds y Fleming ponen un contrapeso. En cierta manera, se trata de una historia que maneja varios matices, en momentos nos muestra una faceta más negacionista, otras veces optimista, algunas depresivas, pero en todo momento bastante humana y sin duda los actores son los que ayudan a que ocurra la verdadera magia para aquellos que llegan a involucrarse con la película.


Aún no estoy segura si es una película que apela más a los niños o al niño interior de los adultos, pero sin duda tiene una perspectiva intergeneracional con la que nos podemos identificar desde distintas perspectivas. Así pues, es una historia que amas u odias, pues maneja una sensibilidad muy concreta, aún así hay que valorar la originalidad de la historia, sus personajes y su tono, la cinta llega a arriesgarse lo necesario para transmitir su mensaje. Sin duda creo que esta propuesta tiene un público al que le llegará al corazón.


Andrea Rodriguez

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