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Apollo 19


Foto: Steve Bronstein Getty Images

Durante décadas, el hombre soñó con volar al espacio exterior, llegar y explorar planetas ajenos al que llamamos Tierra. El hombre viajó a la luna en el año de 1969, Lance Armstrong y Buzz Aldrin a bordo del Apollo 11 llegaron a marcar la huella de la bota de su traje espacial en la superficie lunar. Un hecho que pasó a la historia con la famosa frase: “Un pequeño paso para el hombre y un gran salto para la humanidad”.


Posteriormente, el programa Apollo emitió una serie de misiones al satélite con la esperanza de recolectar estudios sobre la luna y su órbita en base a la tierra. Pero no todas ellas tuvieron resultados exitosos. La misión Apollo 13 casi termina fatalmente en su deseo de alunizar debido a la explosión de un tanque de oxígeno. Finalmente la misión Apollo 17 fue la última tripulación que fue enviada a la luna…de la que se tiene conocimiento.


La NASA envió una misión ultra secreta a la luna llamada Apollo 18, la tripulación era de tres hombres que fueron enviados en esta encomienda para extraer estudios de la superficie lunar y competir con la unión soviética por los mayores avances tecnológicos, los resultados fueron catastróficos ya que la tripulación no regresó a tierra y se desconoce qué fue lo que pasó con ellos. En el año 2013 en el mes de Marzo una nueva misión fue enviada a la luna para recaudar evidencia sobre lo ocurrido con la tripulación antecesora, fueron enviados también como misión de rescate y para terminar lo empezado por los tripulantes de Apollo 18. Fueron enviados el comandante Howard Spencer, el piloto del módulo de comando Frank Owens y el piloto del módulo lunar Mike Adams.


El resultado de esta misión fue similar a la anterior, solamente regresó Adams ocho meses después, malherido y con un severo trauma psicológico, al ser internado en el hospital de Washington le fue encontrado un diario escrito por el comandante Spencer durante su estadía en territorio lunar. Lo leído en dicho diario los dejó perplejos, pues contenía el horror vivido por los hombres tripulantes de las misiones Apollo 18 y 19. El contenido del diario había sido clasificado como Secreto de Estado, e incluso el solo hecho de hablar del documento había sido declarado como un caso de sedición. Pero un infiltrado soviético, conocedor de las misiones secretas a la superficie lunar y decidido a sacar a la luz los secretos de la Gran Potencia, dio a conocer el contenido de ese libro. Lo siguiente es el testimonio del comandante Howard Spencer:


DIARIO DEL COMANDANTE HOWARD R. SPENCER. COMANDANTE AL MANDO DE LA MISION ULTRASECRETA DE RESCATE Y RECONOCIMIENTO “APOLLO 19”. MATERIAL ALTAMENTE CLASIFICADO COMO SECRETO DE ESTADO POR EL GOBIERNO DE ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA.

SEPTIEMBRE 28, 2012. CHICAGO, ILLINOIS

La semana pasada el general Stevens nos avisó a mí y a otros dos camaradas que tripularíamos la misión de rescate a la luna. La misión anterior había salido mal y perdieron la comunicación con la tripulación hace ya más de un año. Es difícil saber que ha pasado con nuestros compañeros pero sabemos que es aún más difícil hallarlos con vida después de tanto tiempo. Pero órdenes son órdenes y espero que Adams y Owens estén en la mejor disposición de enfrentar esta misión. Le he avisado a mi esposa sobre esta nueva encomienda y ella no estuvo muy de acuerdo con que yo fuera al lugar en que desaparecieron astronautas, pero la tranquilice diciendo que yo siempre volvía y así era, siempre lo hacía no importaba lo peligroso de la misión, estoy preparado para esto.


SEPTIEMBRE 30, 2012. CHICAGO, ILLINOIS

Hice las maletas esta tarde, parto mañana mismo a las 9 hacia Houston, donde se encuentra la base de la NASA, iniciará el entrenamiento previo para que podamos despegar a la superficie lunar en Marzo, está programado para que el despegue sea el 14 de Marzo de 2013. Al menos me han dejado pasar la navidad y el año nuevo en casa con mi familia. Me alegra saber que no los dejaré solos en las fiestas decembrinas. En fin no puedo ocultar que me siento emocionado por esta misión.


OCTUBRE 5, 2012. HOUSTON, TEXAS

Los primeros días de entrenamiento han comenzado, Owens y Adams están un poco nerviosos pues creen que los sucesos ocurridos con la misión Apollo 18 no son normales, piensan que tal vez haya algo allá arriba. Estas afirmaciones me parecieron absurdas, no puede ser posible que crean que hay vida hostil en la luna, creo que de ser así ya nos hubieran hecho mucho daño hacía ya bastante tiempo. “No hay Aliens allá arriba” les afirmé con dureza “Comportense como los servidores del estado que son, Señores. La misión no tiene margen de error”.


Ambos me miraron desconcertados, había cierto miedo en sus miradas, cosa que por supuesto ignoré, pareciera que tiene miedo de cumplir con una simpe misión de rescate y reconocimiento. Pero la verdad es que debo confesar que sus miradas me contagiaron de miedo, un miedo que no puedo describir y ahora no puedo dejar de preguntarme, ¿Qué fue lo que ha pasado alla arriba?.


OCTUBRE 10, 2012. HOUSTON, TEXAS.

El entrenamiento me ha dejado realmente agotado, Adams es joven e incluso el no ha pasado por alto las exigencias físicas que incluye este entrenamiento intensivo, náuseas y dolores de cabeza acompañan este tipo de exigencias, pero en fin nada que no se pueda superar. Owens se me acercó y me preguntó que si creía realmente que nuestros camaradas de Apollo 18 siguieran con vida. “La verdad no lo creo” le respondí “Es demasiado tiempo y las reservas de oxígeno debieron haberse agotado ya, si no murieron asfixiados seguramente murieron de hambre o se suicidaron por la desesperación, iremos por cadáveres y simplemente a terminar el trabajo que ellos no pudieron terminar. Claro que ojalá y esclarezcamos las razones de porque fracasó la misión que les fue encomendada, no quiero hacer especulaciones al respecto pero estoy seguro que ni siquiera estaban calificados para esa misión. Mejor que esperemos a llegar a la superficie lunar”. Frank se me quedó mirando, quizá estaba sorprendido por mi forma de pensar, pero simplemente quería ocultar mi miedo de que nuestra misión tuviera el mismo destino que la anterior… (Nota al pie de la página: “Spencer no se equivocaba, su miedo resultó ser una premonición”)


OCTUBRE 25, 2012. HOUSTON, TEXAS.

El entrenamiento casi termina, han sido varios días intensos con el afán de enviarnos a la luna lo más pronto posible, no sé qué podamos encontrar en la superficie lunar pero me temo lo peor. Simplemente no es posible que encontremos más que cadáveres, pero yo mismo me atrevo a preguntar: ¿realmente hay alguna posibilidad de encontrar vida?. Lo sabremos dentro de unos meses cuando la misión comience.


NOVIEMBRE 2, 2012. HOUSTON, TEXAS

Hemos concluido la reunión previa de la misión, nos han dado la fecha exacta del despegue de Apollo 19, será el día 13 de Marzo de 2013 en que nos pongan en órbita a Owens, a Adams y a mí. Por lo pronto puedo regresar a casa. Lo curioso es que cuando hubo terminado la reunión e iba hacía mi habitación para descansar un poco pasé junto a la oficina del General Stevenson quien está a cargo de la misión. Estaba hablando por teléfono al parecer con un contacto extranjero pasaré a continuación parte de la conversación que logré escuchar:

“-Es peligroso mandar una nueva misión, te lo digo yo. Apollo 18 no tuvo éxito y perdimos a tres hombres allá arriba. Una nueva farsa levantará sospechas tanto en tu país como en el mío-“

Silencio.

“No, pienso que es de suma importancia dejar los hechos como secreto, si estos nuevos tripulantes conocen el destino de sus antecesores lo más seguro que es abortemos la misión y de paso ellos pueden regar la noticia por el mundo. No conviene que sea divulgada esa información”

Silencio

“Mira, si ellos no pudieron traer esas muestras, tal vez estos nuevos lo harán. Confío en su sentido común y sé que harán lo posible por regresar con esas muestras intactas y ellos totalmente limpios del virus que pudiera transmitir ese gusano lunar”

Silencio

“Hasta donde yo sé, las naves quedaron abandonadas allá arriba, con eso tienen para empezar. Lo demás vendrá por añadidura. Espero en Dios esta misión salga bien.”

No pude escuchar más porque un elemento de la NASA se aproximaba por el pasillo y tuve que alejarme de allí, me apresuré a llegar a mi cuarto con las palabras del general martilleándome en la mente. ¿Acaso nos están mandando a nuestra muerte? Ahora más que nunca quiero llevar a cabo esta misión y es prioridad registrar lo que pueda ver y escuchar allá arriba, en pocas palabras haré saber al mundo que secretos ocultan nuestro país. Por fin cierro de momento el diario, lo abriré cuando la misión comience dentro de unos meses. Veamos que nos depara la misión de reconocimiento y rescate Apollo 19.

(AQUÍ TERMINA ÉSTA PARTE DEL DIARIO. LA SIGUIENTE PÁGINA ESTÁ EN BLANCO Y CONTINÚA EN LA SIGUIENTE. MESES DESPUÉS EL COMANDANTE REAUNDÓ LA ESCRITURA DE SU DIARIO JUSTO UN DÍA ANTES DEL DESPEGUE DE APOLLO 19. EL DIARIO CONTINUA)


12 DE MARZO DE 2013. HOUSTON, TEXAS.

Mi familia me hizo una despedida la semana pasada, me desearon toda la suerte del mundo. La única que no estaba de acuerdo con la misión era mi esposa, ella decía que tenía un mal presentimiento sobre la misión sobre todo porque ella sabía que la tripulación anterior había muerto meses después de regresar a la tierra (Al menos eso es lo que le dijeron). Yo simplemente le dije que no se preocupara que en menos de lo que se diera cuenta estaría de regreso con ella.


Mi familia me despidió en el aeropuerto y vi a mi esposa desde la ventanilla, estaba llorando, no sé porque exagera si sabe que regresare como siempre lo he hecho. Al llegar a Houston me encontré con Adams y Owens quienes estaban más que listos para comenzar la misión al día siguiente.


“Señores, esta día será cuando pasemos a la historia como los hombres que completaron las misiones Apollo 18 y Apollo 19 es tiempo de servir a nuestro país”, juntamos nuestras manos y nos aplaudimos a nosotros mismos por llegar a ser hombres dignos de recuerdo. Esta noche no he podido dormir de la emoción y siento que es para bien y para el éxito de nuestra misión.


13 DE MARZO DE 2013. HOUSTON, TEXAS. 0600 HRS.

Ha llegado el día, por fín la misión Apollo 19 va a despegar rumbo a suelo lunar, es increíble lo que siento en estos momentos, no lo puedo describir, simplemente es emoción el saberme ya aquí, a punto de despegar. Aunque, para ser sincero, siento un dejo de tristeza en mi interior y también miedo, no sé a qué, simplemente la sensación de miedo ha crecido en mi interior desde que desperté a las 0500 horas del día de hoy. El General Stevenson ha venido a hablar conmigo, Owens y Adams personalmente para darnos los ultimo detalles de la misión, nada del otro mundo: simplemente recabar pruebas de lo sucedido con la misión anterior, recuperar los apuntes hechos por la tripulación del Apollo 18 así como las muestras que hubieran podido recaudar en su estancia en la luna.

AQUÍ EL DIARIO SE VUELVE A CORTAR, ES POSIBLE QUE EN ESTA PARTE ES CUANDO SE LLEVA A CABO EL PROCESO DE LANZAMIENTO DE LA NAVE DE APOLLO 19. EL DIARIO CONTINÚA QUINCE DÍAS DESPUÉS UNA VEZ QUE ALUNIZARON Y SE INSTALARON.


28 DE MARZO DE 2013. PRIMER DIA EN LA LUNA.

El despegue fue un total éxito, la nave sin contratiempos salió de Houston hace quince días. Me permitieron traer conmigo mi diario además de la bitácora en la que apuntaré cada día los avances que tengamos en la misión de “Apollo 19”. No hay nada raro aquí, solamente lo mismo que las otras misiones, un silencio total y no hay gravedad. Dispuse todo para que Adams y Owens comenzarán a trabajar en la instalación de la base lunar, pronto haremos caminatas en los alrededores para buscar cualquier indicio de la misión “Apollo 18” y buscar las pruebas que nos están exigiendo en la tierra. Y también buscar a los pobres desgraciados que perecieron en la misión anterior. Adams resultó ser un trabajador muy activo, ya que el se encargó de instalar la base, las comunicaciones, el oxígeno y prácticamente todo lo que necesitamos en el satélite. Owens estaba un poco más reacio a las actividades, el solamente se encargaba de los víveres y de los motores de la nave, cuidando que no se deterioraran y asegurar el regreso a casa sanos y salvos, realmente lo noté bastante inquieto en aquel lugar, creo que no está acostumbrado a las misiones lunares, parece que se comporta como un novato. Una vez instalados en la base, decidimos el plan de acción que implementaríamos dentro de 24 horas: realizaríamos una caminata de 1.5 kilometros hacia el norte, buscando las evidencias que nos piden localizar. La prioridad es la nave del “Apollo 18” y los apuntes que su tripulación hubiese realizado durante su estancia en la luna.


Una vez que tierra fue avisado del modo de proceder en el satélite, nos dispusimos a descansar un poco antes de la caminata del día siguiente, veremos que podemos encontrar en esta luna que parece estar maldito.


30 DE MARZO DE 2013. TERCER DIA EN LA LUNA

Como estaba dispuesto en el plan de trabajo, salimos a dar la caminata en la distancia señalada y la verdad es que fue decepcionante. No encontramos nada en toda la caminata, solamente el suelo de la luna que se extendía más allá de nuestra vista. El silencio apenas estaba siendo interrumpido por nuestras voces en los altavoces de los audífonos desde donde hablábamos tanto entre nosotros como allá en casa dando los detalles de lo que veíamos en nuestra misión.


Además de todo, las cámaras registraban cada segundo de nuestra misión y en la tierra nos daban indicaciones de recoger algunas muestras del suelo lunar o mirar hacia alguna dirección. Pero solo eso, no pasó nada interesante excepto un suceso que nos dejó tanto a Adams como a mi bastante desconcertados e incluso encendió un foco de alerta en tierra y esto fue lo que pasó:

Íbamos de regreso los tres hacia la base lunar y Owens se quedó muy quieto, no nos dimos cuenta de que se había detenido hasta varios metros más adelante y en la tierra nos avisaron por los intercomunicadores que la cámara de Owens estaba estática, me di la vuelta y lo vi parado, totalmente estoico y sin hablar. Lo llame por su nombre varias veces y simplemente no contestó a mis llamados, tuve que regresar sobre mis pasos para averiguar que pasaba con mi camarada. Al llegar a su lado pude ver en sus ojos a través del cristal del casco una expresión de verdadero terror, quieto como una estatua y con la mirada clavada en el piso lunar.

-Owens- lo llamé varias veces al acercarme a el y una vez a su lado le volví a llamar. El solamente se quedó quieto y sin responderme. Al llegar a su lado tomé su brazo y lo sacudí un poco para llamar su atención y el en lugar de sobresaltarse me miró con los ojos inyectados de sangre, su expresión, de auténtico horror le impedía articular palabra, volví a sacudir su brazo y en un esfuerzo casi sobrehumano para Owens apenas alcanzó a susurrar por su intercomunicador:

-Algo se metió en mi traje- dijo sin moverse ni un centímetro.

-Muy bien, quédate quieto- le dije mientras lo revisaba de cabo a rabo buscando un orificio por donde su hubiese podido meter un cuerpo extraño, pero de entrada sabía que eso era imposible ya que al agujerarse el traje, el astronauta moriría de asfixia ya que su oxigeno se escaparía por dicho agujero, pero con tal de tranquilizar a Owens de todos modos lo realicé.

-No hay nada raro en tu traje- le dije una vez que terminé de examinarlo.

-Te digo que algo está dentro de mi traje, sentí claramente algo caminar sobe mi tórax. Parecía algo con muchas patas, como un cienpies. Te lo juro, Spencer hay algo dentro de mi traje y siento que si me muevo algo me hará esta cosa- me contesto muy asustado.

-Mira, caminemos lentamente a la base, ahí te quitaremos el traje y lo revisaremos. Si un bicho o animal pudo venirse desde la tierra escondido en tu traje lo encontraremos-

Eso pareció calmar a Owens quien lentamente caminó a mi lado dejándose guiar como si fuese un ciego totalmente abandonado a su guía, tardamos más de lo debido en llegar a la base y entrar con mucho cuidado. Adams se había adelantado para abrirnos la escotilla y entrar lo más rápido posible. Entré con Owens y una vez sellada la base se quitó con rapidez el traje, lo echo a un lado de él como si estuviera lleno de ácido y entre los dos comenzamos a examinarlo. Pero no encontramos nada, en la exhaustiva revisión del traje lunar no encontramos ni un bicho ni nada que pudiese haber caminado por el tórax de Owens, ni siquiera una cucaracha. Pareciera que la mente de Owens le había juagado una mala pasada por el hecho de estar en la luna y lejos de casa. Tardé mucho en convencerlo de ello, porque él estaba aferrado a su versión de que algo le había caminado por el tórax por dentro de su traje. Al final lo medio convencí de que estaba alucinando y lo mandé descansar. Registré el incidente en la bitácora de la misión y consideré importante que Owens acudiera a terapia psicológica después de esto pues estaba claro que se encontraba perturbado.


02 DE ABRIL DE 2013. QUINTO DIA EN LA LUNA.

Durante el quinto día en la luna recorrimos los mismos kilómetros pero esta vez hacia el sur, buscando algún indicio de la misión anterior que nos pudiera decir que es lo que pasó con ellos. Al no encontrar nada, regresamos a la base pero estábamos convencidos de que no podíamos dejar la búsqueda ahí por ese día, así que descansamos, comimos algo y nos dispusimos a continuar la búsqueda hacia el Este y ampliando el radio en medio kilómetro más. Esta vez la búsqueda rindió sus primeros frutos ya que localizamos el vehículo lunar que usaron en la misión anterior para desplazarse por el satélite. Estaba en ruinas, volcado sobre su costado izquierdo, las ventanas rotas y solamente tres llantas. Lo mejor de todo es que el vehículo estaba solamente a medio kilómetro de nuestra posición, solo estaba tapado por un cráter de la luna.


Apretamos el paso hasta las ruinas del vehículo lunar, lo rodeamos para comprobar que no había peligro y entonces nos dispusimos a examinarlo no había nada especialmente fuera de lo común. En la cabina, encontramos una memoria USB que nos apresuramos a guardar para analizar en la base, además de unos documentos que estaban guardados dentro de una caja de acrilico. Ahí se leía “Bitácora” y con gesto triunfal la tomé en brazos, guardé la memoria USB y ordené el regreso a la base. Reportamos el descubrimiento a tierra tan pronto como regresamos, ellos me instaron inmediatamente que mandara fotografías del vehículo, además del contenido de la memoria y los documentos de la caja. Me apresuré a realizar lo encomendado mientras Adams y Owen regresaban al vehículo para tomar las fotografías que nos estaban urgiendo en Houston. Una vez solo inicié la transmisión de datos hacia mis superiores en tierra, lo que sucedió a continuación no debería divulgarlo, pero no puedo quedarme con ello, jamás me lo perdonaría.

-Comandante Spencer, es de suma prioridad que nos envíe la información contenida en esa memoria USB y en los documentos encontrados en esa caja- me dijo de inmediato mi supervisor una vez iniciada la transmisión.

-Sí, señor estoy preparando lo necesario para transmitir la información- le conteste trastabillando con los objetos a mí alrededor.

-La información en esos puntos es confidencial, comandante. Es mejor que los mande a la brevedad y antes de que sus subordinados regresen- me insistió con una voz autoritaria que me hizo dudar de las buenas intenciones de la gente de mi gobierno. Así que mientras preparaba todo, hice que el puerto de USB y el escaner realizaran una copia de seguridad que encriptaría para poder analizar la información yo mismo.

-Enseguida señor- le contesté sin dejar de hacer lo que se me pedía, preparé el puerto y el escáner. Puse la memoria en su lugar y los documentos en el escáner y comencé a enviar la información hacia Houston. Tarde aproximadamente quince minutos en mandar toda la información.

-Buen trabajo, comandante. Ahora la información está en nuestro poder. La caja debe guardarse bajo llave junto con la memoria. Nadie puede ver su contenido, ni siquiera usted, no está facultado. Esto compete ahora al gobierno de Estados Unidos de Norteamérica, es su obligación entregar tanto la memoria como la caja con los documentos a sus superiores una vez que vuelvan a tierra. ¿Está claro?- me dijo casi amenazándome.

-Entendido señor, esto permanecerá bajo llave- respondí de mala gana.

-Es todo, continué con la misión y reporte eventualidades- al decir esto, cortó la comunicación.

Me dejó un tanto molesto la actitud tan fría de mi supervisor pero me apresuré a cumplir con las ordenes de resguardar la información bajo llave y lejos de las narices de Owens y Adams, no quería meterme en problemas así que mejor cumplí las ordenes, al cabo ya tenía una copia para analizarla yo mismo en la horas de descanso. ¿Qué nos está ocultando nuestro gobierno?


06 DE ABRIL DE 2013. NOVENO DIA EN LA LUNA.

Me pase estos días analizando la información que robé de la memoria y de los documentos y esto me ha dejado de una pieza, trataré de escribir todo lo que pude rescatar de lo que encontré en ese par de fuentes de información.


En la memoria USB estaban los videos del vehículo lunar, en ellos se podían apreciar los días que pasaron desde su alunizaje hasta el día en que el vehículo volcó en aquel lugar donde lo encontramos. Resumiendo, la tripulación de “Apollo 28” había estado recolectando ciertas pruebas de supuesta “vida” en el satélite de la tierra. En los videos observé a los tripulantes ir y venir desde su base lunar hasta el vehículo trayendo consigo tubos de ensayo, cajas metálicas, pinzas y toda clase de instrumentos necesarios para su trabajo de recolección. Es entonces que observé el comportamiento de los tripulantes conforme pasaban los días. Al principio estaban totalmente contentos de contribuir en las investigaciones en favor del progreso estadounidense, pero conforme pasaron los días se mostraban más y más reacios a realizar el trabajo.


Fue en el video que correspondía al día treinta en la luna que pasó lo peor con nuestros camaradas, la duda de su paradero quedaba resuelta: en ese día, estaban recolectando muestras lunares cuando uno de ellos gritó con tal fuerza que los intercomunicadores casi truenan en los oídos de sus compañeros. La cámara solamente enfocaba a los astronautas desde la perspectiva del vehículo, puesto que las cámaras de los cascos no estaban disponibles. Pude ver como unos bichos del tamaño de orugas se trepaban en el cuerpo del astronauta, penetraban en su traje sin romperlo y al parecer lo mordían una y otra vez. Sus compañeros en su desesperación por ayudarlo trataron de pisar su traje para poder aplastar aquellos bichos y digo trataron porque la gravedad no los dejó hacerlo. El pobre infeliz se retorcía dentro de su traje lleno de aquellas pequeñas orugas hasta que de su boca dejó escapar un borbotón de sangre que manchó su casco y de repente dejó de moverse. Sus compañeros se separaron del cuerpo y los bichos comenzaron a replegarse por todo el suelo lunar, ellos salieron disparados hasta el vehículo y lo pusieron en marcha dejando atrás el cadáver de su compañero. A toda velocidad retornaron a la base lunar mientras las orugas con una velocidad impresionante trataban de entrar en el vehículo y alcanzar a sus tripulantes, emitían chillidos que taladraban los oídos y los gritos de los dos últimos miembros de la misión hacían inentendible lo que trataban de decir entre tanto grito. El video terminó cuando llegaron a la base y sellaron la entrada para ponerse a salvo. El siguiente video era el último, dos semanas después de lo ocurrido con las orugas. El capitán de la nave mostraba a la cámara una probeta que mantenía prisionera a una de esas orugas que habían atacado a su compañero semanas atrás.


Este pequeño ser se retorcía dentro del cuerpo de vidrio, golpeándolo, tratando de escapar y mostrando unos afilados dientecillos de los que dejaba caer una extraña baba que embarraba las paredes de vidrio de la probeta. Los chillidos del extraño ser se podían escuchar como si uno tuviera un par de audífonos pegados en los oídos.


-Esta es la razón por la cual nos han enviado a este infernal lugar, solo quedo yo. Mis dos compañeros han muerto gracias a estos pequeños desgraciados. He realizado un informe completo de cómo estas cosas actúan y del porque nuestro gobierno esta tan interesado en tenerlos. Todo está en la bitácora, Dios nos perdone- dijo un cadavérico capitán a la lente de la cámara. Y ahí es donde los videos de la USB terminaron.


He impreso los documentos de la bitácora hallada en el vehículo y he pegado lo mas importante en este diario, cuando regrese a tierra lo guardaré celosamente y cuando llegue el momento lo divulgaré ante la prensa, esto debe saberse:

(EN ESTE APARTADO HAY HOJAS IMPRESAS PEGADAS EN EL DIARIO, SE OMITEN LAS FECHAS Y LAS HORAS Y SOLO SE DEJA EL TEXTO DE LA BITACORA DEL “APOLLO 18”)

NO TENGO PALABRAS PARA DESCRIBIR EL MIEDO QUE ME INVADE EN ESTOS MOMENTOS TAN AGONICOS PARA MI, ESCRIBO ESTO SOLO PARA DEJAR UNA EVIDENCIA DE LO QUE ESOS DESGRACIADOS NOS HAN HECHO A MIS COMPAÑEROS Y A MI. ESTOS PARASITOS SE ALOJAN EN EL CUERPO, MAS EN CONCRETO EN TUS ORGANOS HEPATICOS, LO QUE HACE ES ALIMENTARSE DE LOS NUTRIENTES QUE PUEDAN ABSORBER DEL ORGANO INTERNO Y TOMAR SU LUGAR COMO UN HUESPED EN NUESTRO CUERPO.


UNA VEZ QUE ESTE SER HA ACABADO CON TUS ORGANOS HEPATICOS, CRECE DE UNA MANERA DESCOMUNAL Y OCUPA TODA TU CAJA TORACICA, ES TAN GRANDE QUE LOS OTROS ORGANOS SE COMPRIMEN, LOS PULMONES COLAPSAN, EL CORAZON SE TAPONEA Y TUS INTESTINOS CASI ESTALLAN POR LA MATERIA FECAL QUE SE COMPRIME DENTRO DE TI. CUANDO LA ORUGA HA TOMADO CONTROL DEL CUERPO TE CONVIERTES EN UNA PERSONA QUE NO ES CAPAZ DE PENSAR POR SI MISMA, PRACTICAMENTE ERES ESCLAVO DEL SER QUE HAY EN TU INTERIOR. AUNQUE ERES CONSCIENTE DE TI MISMO NO ERES CAPAZ DE CONTROLARTE, ERES UN TITERE QUE NO PUEDE HACER MAS QUE OBEDECER AL HUESPED QUE HAY DENTRO. ¿COMO SE TODO ESTO?, MI COMPAÑERO HA SIDO INVADIDO Y EL MISMO ME DIJO QUE AVERIGUARA TODO SOBRE ESTA COSA, Y LLEVAMOS EL PROCEDIMIENTO QUE TARDÒ EXACTAMENTE 72 HORAS EN COMPLETARSE. AL TERMINO DE ESTE PERIODO DE “INCUBACIÒN” ES CUANDO SE CONVIERTE EN UNA CARCAZA VACIA PUESTA A LA VOLUNTAD DE SU TITIRITERO. MI COMPAÑERO ME ESCUCHABA Y TRATABA DE RESPONDERME PERO NO SE VALIA POR SI MISMO, LAS ULTIMAS PALABRAS QUE DIJO FUERON: “NO PUEDO MOVERME” Y NO DIJO NADA MAS. SE QUEDO MIRANDO AL VACIO, LO MEJOR QUE PUDE HACER ES DEJARLO COMO ESTABA.


AL DIA SIGUIENTE TRATÒ DE ATACARME, ME VEIA COMO UNA AMENAZA PARA EL Y QUIZO ESTRANGULARME, YO ME DEFENDÌ Y TRATE DE HUIR DE EL POR TODA LA ESTACIÒN ESPACIAL. FINALMENTE PUDE DESHACERME DE EL CON UN CUCHILLO DE NUESTRA COCINA. ME QUEDE ATONITO AL OBSERVAR QUE CUANDO EL CUERPO MUERE, EL PARASITO SALE DEL CUERPO BUSCANDO OTRO HUESPED, LO PUDE CAPTURAR CUANDO TRATABA DE ENTRAR EN MI CUERPO….

ANOCHE ME DESCUIDE, EL PARASITO LOGRÒ PENETRAR EN MI CUERPO CUANDO EL TUBO DE ENSAYO SE ROMPIO AL PISARLO POR ACCIDENTE, TRATABA DE VOLVER A CASA, PERO EN CUANTO SUPIERON MI SITUACIÒN CORTARON TODA COMUNICACIÒN CONMIGO Y ME DEJARON A LA DERIVA, ESTOY SOLO. CREO QUE LO UNICO QUE ME QUEDA ES ESPERAR MI PROPIA MUERTE A LA QUE INTENCIONALMENTE ME MANDARON EN ESTA MISIÓN SUICIDA… DIOS MIO…

(AQUÍ TERMINAN LAS HOJAS PEGADAS EN EL DIARIO A MANERA DE BITACORA)


Aunque explícitamente la misión era de rescate no me queda la menor duda que pronto me pedirán que lleve ese gusano a tierra, la misión original de las naves APOLLO era esa, llevar muestras de este parasito. Repito ¿Qué interés tan grande hay en esta forma de vida por parte de Houston?


28 DE MAYO DE 2013. DOS MESES EN LA LUNA.

Trataré de resumir lo mejor posible lo que ha pasado en estos meses, no he tenido tiempo de escribir en mi diario debido a los sucesos que han tenido lugar en este infernal satélite. Dos días después de robar los videos y la bitácora Owens se negaba a Salir de nuevo recordando el incidente que sintió caminar algo por su cuerpo, lo cual es un tanto comprensible ahora después de toda la evidencia que vi. Le dije que se quedara en la base lunar mientras Adams y yo volvíamos a salir en busca de la base del APOLLO 18. Todo fue inútil, pareciera que se esfumara bajo la arena de la luna, tardamos una semana en finalmente encontrar la base, estaba exactamente a 8 kilómetros del vehículo hacia el norte. Adams y yo entusiasmados entramos a lo que fuera un base lunar; para empezar no había luz, estaba en la total oscuridad y el silencio que reinaba nos hizo temblar un poco, sabemos que en el espacio no hay sonido pero por lo menos en las bases lunares contamos con los sonidos de las maquinas que están trabajando, esto era una verdadera tumba.


No aluzamos con las linternas de los cascos y avanzamos dentro de la base, todo estaba desordenado, papeles, vidrios, ropa de astronauta, todo estaba regado por el piso. Yo me puse en alerta, no les había dicho nada de lo que había visto y leído era mejor que no lo supiera, sobre todo Owens que de por si ya estaba nervioso por lo que había vivido y confirmarle sus sospechas era crearle un pánico mayor, así que mejor guardé silencio. Inspeccionamos la base lo mejor que pudimos y al parecer no había rastro de los tripulantes de APOLLO 18.

-Bien comandante, ¿Qué sigue?- me preguntó Adams mientras daba un vistazo a la base.

-Buscar y registrar, esas son nuestras órdenes. Si nuestros colegas siguen vivos, que no es probable, debemos resguardarlos. Tenga cuidado Adams, cualquier anomalia es de vital importancia que sea reportada.- le dije sin bajar la guardia.

-Entendido, señor- me respondió.

Seguimos registrando la base, yo estaba hecho un manojo de nervios lo cual no era normal en mí, pero realmente estaba asustado por si alguno de esos parásitos anduviera suelto en la base. No tardé mucho en toparme con el cadáver seco de uno de los tripulantes de la misión anterior, este debió ser el conejillo de indias del comandante. Llamé a Adams y le dije que fotografiara todo, debíamos enviar la evidencia a Houston.

-¿Qué le ocurrió a este hombre?- preguntó un poco asustado al ver el cuerpo de un colega totalmente seco.

-Concéntrese en las ordenes- le respondí secamente.

Adams hizo lo que se le pedía y comenzó a fotografiar, el otro debería estar por aquí, avance por el pasillo y entre en la cocina, nada raro ni anormal. Lo último que se supo del anterior comandante es que también había sido invadido por el parasito, pero no se conoce si pueden sobrevivir en la luna por mucho tiempo sin algún tipo de alimento, lo cual me dejaba mucho más intranquilo. Al salir al pasillo vi a Adams absorto en su tarea, pero algo llamó mi atención del otro lado del pasillo, algo que se movía. Al iluminar con mi linterna pude ver a una persona de pie del otro lado del pasillo.

-¿Hola?- traté de llamar su atención. El hombre se giró lentamente y dejó verse por completo. Pude ver un rostro cadavérico, sus ojos no estaban ahí, se habían descompuesto por el tiempo, pero sin embargo me miraba. Estaba calvo y tenía pocos dientes, me gruñó al verme e inmediatamente trató de alcanzarme. Emitía unos chillidos tan agudos que sentí que me reventaría el cerebro.

-¡¡ADAMS, FUERA!!- le grité a mi subordinado. El pobre tipo volteó y me cegó con el flash de la cámara que disparo sin darse cuenta. Pase junto a su lado tanto como la poca gravedad me lo permitió y lo jalé hacia la salida. Esa cosa estaba tras de nosotros chillando y tratando de darnos alcance. Salimos de la base lunar y sellamos la compuerta, del otro lado los golpes eran tan fuertes que por un momento pensé lograría tumbarla.

-¿QUE CARAJOS FUE ESO?- Gritó Adams una vez estuvimos fuera. Yo no contesté, me di media vuelta y emprendí el regreso a la base. Adams se quedó de una pieza sin moverse pero finalmente me siguió, era demasiado, nos habían enviado a la misma misión suicida que nuestros antecesores estaba seguro que me iban a pedir la misma muestra de esa cosa. Y no estaba equivocado, es misma noche recibimos un correo encriptado que iba dirigido especialmente a mi y que mis subordinados no podían leer. Tome el mensaje y lo lei: “Sabemos que ha localizado ejemplares de este ser viviente lunar, su misión ahora es traer una muestra viva a Houston. Las razones son confidenciales, cumpla con sus órdenes comandante”.


No podía creerlo, allá abajo solo les importaba esta especie que habían descubierto varios meses atrás según tenía entendido, era demasiado para mi, las ordenes me superaban pero algo me decía que lo mejor era cumplirlas o ellos me abandonarían a la deriva como lo hicieron con el comandante anterior. A Owens y Adams los reuní en la sala y les confesé todo, al principio reaccionaron con enojo pero después también comprendieron la situación y decidieron apoyarme con esto aunque con sumo cuidado.

-Le dije que algo me había caminado por dentro, comandante. No sé si eran esas cosas pero por alguna razón no me atacaron- me dijo Owens

-Tiene razón, pero no debemos preocuparnos por eso ahora, lo mejor es ir hacia adelante con la misión y cumplirla para poder largarnos de aquí. Debemos regresar a esa base lunar, creo que hay más ejemplares ahí- les dije.

Ambos intercambiaron una incómoda mirada pero estuvieron de acuerdo en que eso era lo mejor que podíamos hacer, cumplir con lo que se nos solicitaba, no podía arriesgar a mi tripulación a que los miembros de un comité gubernamental decidieran dejarnos aquí a nuestra suerte y vaya que eran capaces de hacerlo. Por desgracia, después de hacer varias caminatas a la base lunar del APOLLO 18 y de estar en esos lugares por bastante tiempo listos a lo que pudiera pasar, el espécimen no volvió a aparecer, simplemente se esfumó de nuestra vista y el cuerpo que alguna vez fue el comandante de la misión anterior también había desaparecido. Vaya si que había vida inteligente ahí en el espacio quizás se sintieron amenazados y decidieron esconderse en cualquier lugar de esta enorme roca. Eso pasó los siguientes días y semanas, hasta anoche no hemos logrado encontrar nada, si no hallamos pronto una muestra, nos quedaremos aquí para siempre.


30 DE SEPTIEMBRE DE 2013. SEIS MESES EN LA LUNA.

Creo que hasta aquí hemos llegado, Owens está muerto y Adams no ha dicho una sola palabra en dos semanas, yo estoy invadido y antes de perder el conocimiento y estar a merced de estas cosas quiero dejar en claro que fue lo que ha pasado:

En Junio nosotros salimos a dar nuestras acostumbradas caminatas hacia la antigua base lunar pero desistimos cuando definitivamente no encontramos nada. Ampliamos la búsqueda a los alrededores, en cualquier recoveco, cráter o piedras grandes donde pudieran refugiarse esos ejemplares de la oruga lunar. Siendo honesto no quería hacerlo, pero no tenía otra opción. Adams estaba muy nervioso después de lo que vivimos en la antigua base lunar y Owens estaba peor de alterado debido a que recordaba con claridad eso que había caminado bajo su traje espacial. Caminamos alrededor de dos horas sin éxito alguno, lo cual estaba desesperándome. A casi tres kilómetros de nuestra base pudimos visualizar una oruga que se escondía o trataba de hacerlo bajo el suelo lunar, inmediatamente apretamos el paso para poder atraparla y largarnos de aquí lo más pronto posible, lo que el gobierno haga es bajo su responsabilidad pero juro que sacaré a la luz toda evidencia de esta porquería de misión. Fuimos tras ella, pero corría como el carajo hasta ocultarse debajo de una roca.

Estaba muy pesada por lo que entre Adams y yo levantamos la roca para que con sumo cuidado Owens atrapara el espécimen y lo pusiera en resguardo. Contamos hasta tres y levantamos la pesada roca, Owens haciendo acopio de todo su coraje pudo meter al ejemplar en un frasco reforzado y lo selló. Bajamos la roca y tomé el frasco para etiquetarlo y clasificarlo. Mis dos compañeros estaban atónitos ante lo que estaban observando ya que dentro del contenedor la oruga emitía chillidos sin parar, golpeaba el vidrio tratando de escapar tal y como lo había visto en aquellas grabaciones. Pero en un momento se quedó muy quieta y solamente emitía chillidos… pronto me dí cuenta lo que hacía… pedía ayuda.

-¡¡CORRAN!!- les grité a mis compañeros al tiempo que yo mismo emprendía la carrera tan rápido como la gravedad me dejó. Ambos se me quedaron mirando asombrados. -¡¡CORRAN POR SUS VIDAS IDIOTAS!!- les dije al tiempo que trataba de estabilizar mis pasos.

-Dios mio…-dijo Owens por lo bajo, habían comprendido demasiado tarde. Una gran cantidad de especímenes reptaban por el piso lunar a toda velocidad y se dirigían hacia nosotros. Adams fue el primero en reaccionar y me siguió, pero Owens se quedó quieto, presa del pánico que lo invadía mientras esas cosas se acercaban cada vez más rápido hacia el.

-Maldita sea Owens, ven acá.- le dije desesperado pero él no me escuchó, solo pude ver cómo era rodeado de esas cosas y se metían en su traje. Los gritos agónicos de mi compañero aun me resuenan en los oídos, pude ver como el pobre hombre era consumido por dentro por esas malditas criaturas hasta que en su casco un borbotón de sangre salió y Owens se dejó de mover. Adam y yo corrimos como pudimos a la base lunar mientras el espécimen cautivo aun luchaba por liberar su cautiverio. Los demás aún estaban detrás de nosotros después de acabar con Owens, estaba decididos a rescatar a su compañero de su prisión. Adams y yo nos movimos hasta la base lunar y entramos cuando ya casi nos atrapaban esas cosas; una vez dentro nos apresuramos a estipular los procedimientos de reingreso para volver a tierra lo más pronto posible. Adams fue a cerciorarse de que todo estaba listo para el despegue mientras contactaba a tierra para informar de la situación.

-Houston, aquí Spencer. Tengo la muestra, por favor confirmen los procedimientos de reingreso para poder volver a tierra, cambio- casi grité por la radio. Casi de inmediato una imagen se materializó en la pantalla de la nave, estaba oscura y solo pude ver una silueta.

-Comandante Spencer, confirme que tiene consigo la muestra del espécimen- me dijo con una voz distorsionada.

-¿Quién es usted?- pregunté con cierta molestia.

-Eso es irrelevante ahora, comandante. Responda la pregunta- me contestó en tono seco. Yo levante el frasco y dejé ver a la oruga que se retorcía en medio de una baba espesa.

-Muy bien, es hora. Comandante, es de suma importancia que este espécimen quede clasificado como secreto de estado. Usted lo pondrá en la caja fuerte de la nave y activará el protocolo de seguridad 002. Este espécimen es la muestra que necesitamos para nuestros fines-

-¿Cuáles fines? ¿De qué se trata todo esto?- le pregunté

-Control, comandante, control. Si puedes tener en tus manos algo tan peligroso que pueda extinguir a la humanidad en cuestión de horas, las potencias pagarían muy bien por no soltar este especimen en cualquier lugar y clasificarlo como una pandemia global. Pero usted comandante no es parte de esto, su misión era traernos esta muestra y guardar silencio. Si quiere estar sano y salvo con su familia le recomiendo seguir nuestras instrucciones. Por lo pronto hasta que ese ejemplar este en la caja fuerte y el protocolo activado ustedes podrán irse del satélite, a nosotros nos da igual que se mueran allá, acá serán falsos héroes y pronto tendremos otra misión. La decisión es suya comandante. – después de eso corto la llamada.

Me quedé trabado del coraje, esos malnacidos, no podía creer lo que habían hecho con nosotros, solo éramos títeres, carne de cañón lanzada al matadero para que los más poderosos puedan lograr sus cometidos. Pero ahora mi vida y la de mi esposa estaban en juego, no me quedaba opción más que obedecer. Puse el frasco en la caja fuerte y active el protocolo. Una vez hecho esto por arte de magia la nave se activó y pudimos poner las coordenadas de regreso a casa. El despegue resultó un éxito y debíamos estar en tierra en al menos 48 horas. Estaba sumido en estos pensamientos cuando un grito de Adams me interrumpió, gritaba desesperado en el fondo de la nave. Fui a toda carrera a donde estaba y lo busqué por todos lados. Lo encontré en la zona de bodega, estaba en el suelo y se arrancaba el traje espacial con mucha desesperación.

-¡¡SACAMELO!! ¡¡QUITAMELO!!- gritaba con histeria. Confirmé lo peor, uno de esos ejemplares se había colado en la nave cuando nos perseguían. Lo voltée justo a tiempo para ver a la oruga tratando de meterse por su estómago. La agarré con la mano limpia y ella se defendió con unos mordiscos que dolieron como el demonio.

-VETE DE AQUÍ- le dije a Adams quien se puso de pie y salió a toda carrera rumbo a los controles de la nave. Cerre por dentro la bodega y cuando quise volver a la oruga… esta había desaparecido…había logrado entrar en mi. No puedo hacer nada al respecto, se cómo acaba esto. Solo espero que Adams encuentre este diario y él logre sacar a la luz toda esta mierda. Yo por lo pronto debo aceptar mi destino, espero que esos cerdos no logren salirse con la suya, aunque creo que ya lo hicieron.

Santo Cielo….que Dios ayude a la humanidad….


Aquí termina el diario del Comandante Spencer, al aterrizar la nave del APOLLO 19, los agentes del gobierno de inmediato sacaron una caja fuerte de la misma, alegando que contenía material esencial de investigación científica y lo pusieron a resguardo. El único tripulante de la nave fue puesto bajo custodia y se identificó como Michael Adams. De Spencer y de Owens ya no se supo nada. Adams vociferaba que lo contenido en esa caja fuerte era un espécimen que ponía en riesgo a todos, debía ser destruido. El astronauta fue diagnosticado con un severo trauma post estrés e ingresado en una institución mental para su correcta recuperación.

Mientras tanto, el contenido de la caja fue puesto a disposición del pentágono y su contenido jamás se reveló. Años después, una nueva enfermedad brotaba en un colegio de Arkansas… los niños morían debido a un parasito que se propagaba por la tierra.