¡Ayuda! Sam Raimi ofrece una comedia cargada de incomodidad y brutalidad
- DroideTV
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Rachel McAdams y Dylan O’Brien hacen un dúo tan tóxico como divertido en ¡Ayuda! del director Sam Raimi

Pocos directores se han hecho de un nombre en la cultura pop como Sam Raimi (Hombre Araña, Evil Dead) con tÃtulos que se atreven a caminar sobre la delgada lÃnea entre lo terrorÃfico y lo cómico. Esta semana nos muestra un ejemplo claro de ello con ¡Ayuda! filme de supervivencia con el guion de Damian Shanon y Mark Swift, quienes ya han trabajado juntos en varios proyectos como Guardianes de la BahÃa y Freddy vs Jackson.
La historia sigue a Linda (Rachel McAdams) una genio con los números que, a pesar de sus problemas para encajar dentro de su empresa, está segura de que su nuevo jefe (Dylan O’Brien) le ofrecerá un ascenso. En medio de un viaje de negocios vital para el futuro de Linda, el avión sufre un accidente que los deja varados en una isla donde su insoportable jefe descubrirá que los cargos valen poca cosa a la hora de sobrevivir.
El elenco se complementa con Xavier Samuel, Edyll Ismail, Chris Pang, Emma Raimi, entre otros; no obstante, la mayor parte de la cinta se trata del dueto entre McAdams y O’Brien, quienes logran mantener la atención del público en todo momento en una dinámica que vacila entre el amor y el odio con distintas capas de complejidad que van más allá de la relación laboral jefe-empleada. Si bien el personaje de O’Brien es más arquetÃpico y está hecho para ser odiado, el de McAddams tiene distintas dimensiones que exploran a lo largo de la cinta, retando a la actriz para integrar todas estas facetas.
Uno de las propuestas más interesantes de la cinta (que puede despertar admiración u odio) es el tipo de humor que manera, generando cierta tensión dramática y jugando con situaciones incomodas (o, dicho de otra manera, el cringe) llevándolas hasta el extremo, para luego soltarse un poco, justo antes de que llegue al punto de lo insoportable. AsÃ, juega con distintos elementos, desde escenarios sociales, hasta fluidos corporales, con algunos guiños que recuerdan el estilo impreso de Raimi en Evil Dead, pero adaptado a un espacio paradisÃaco.
La fotografÃa de Bill Pope con colores vibrantes y tomas panorámicas nos sumergen en el ambiente idÃlico de la isla, mientras que los planos detalle son bastante atinados para explotar el humor de la cinta, generando cierta sensorialidad que puede ponerle la piel de gallina a los más sensibles. Por su parte, la música de Danny Elfman termina por afinar el ritmo de la comedia y reforzarla a través del sonido.
Si bien la pelÃcula se enfoca en el entretenimiento y es notorio que el equipo se divirtió bastante en más de una toma, la narrativa no es ni por asomo una vacilada; por el contrario, elabora una delicada dinámica sobre el poder donde una vez que los roles se invierten, los personajes dejan salir sus deseos, frustraciones y heridas de más de una manera. La relación entre ellos no sólo puede verse de forma literal como empleado y empleador, también como una metáfora de las relaciones de género, donde los cuidados pueden ser tanto sÃntomas del complejo de salvador, como un medio de manipulación.
Ahora bien, la historia presenta muchas conveniencias y varios agujeros de guion que generan demasiadas dudas, especialmente con algunos de los giros de trama que difÃcilmente pueden sostenerse al lado del resto de la trama. Asà pues, es el tipo de pelÃculas que se disfrutan sólo si eres capaz de hacerte de la vista gorda con algunos de los detalles. Por otro lado, si bien algunas partes de la trama son predecibles, el camino para llegar ahà te ofrecerá bastantes risas y sangre.
Una buena opción si te gustan las historias difÃciles de clasificar y disfrutas de la parte más genuina en el estilo de Sam Raimi. Aquà no hay motosierras, pero al igual que si protagonista, el director se las apaña bastante bien para ofrecernos un momento entretenido lleno de ocurrencias.






