Aún es de noche en Caracas: el retrato de Rondón y Ugas sobre la crisis venezolana
- DroideTV
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Inspirada en La hija de la española, Aún es de noche en Caraca nos sumerge en el caos que vive el país.

A principios de este año presenciamos un hecho que ha divido la opinión pública: el arresto de Nicolas Maduro por parte de Estados Unidos. Tan sólo un mes después y aún sin un panorama concreto sobre el futuro, llega a las salas de cine Aún es de noche en Caracas, por Cinépolis Distribución, drama escrito y dirigido por Mariana Rondón y Maité Ugas, una dupla que ha trabajado de la mano en cintas como Pelo malo y Zafari.
Inspirada en la novela La hija de la española de Karina Sainz Borgo, la cinta arranca con el funeral de Adelaida Falcón (Samantha Castillo) con su hija Adelaida (Natalia Reyes) teniendo que ingeniárselas para darle un entierro digno en medio del revuelo de las protestas. Esta pérdida es apenas el comienzo, pues las militantes encabezadas por La Mariscala (Sheila Monterola) toman su casa y la despojan de todo. Sin nada ni nadie a quien acudir, la mujer tendrá que recurrir a cualquier plan con tal de salir a salvo del edificio y del país que la vio crecer.
El elenco se completa con Edgar Ramírez, Moisés Angola, Boris Schoemann, Kala Martínez, Vicente Peña, Giovanny García, entre otros. La mayor parte de la carga dramática recae en Reyes, quien encarna la historia de muchos venezolanos que se han visto obligados a dejar atrás todo lo que conocen, pero al mismo tiempo es testigo de aquellos que sufrieron la represión desde distintos bandos, llegando hasta las últimas consecuencias. La dinámica con Angola le imprime un tipo especial de tensión donde la confianza se construye de poco y puede romperse fácilmente, mientras que las intervenciones de Castillo y Ramírez terminan por delinear al personaje.
Vale la pena destacar que la mayor parte del equipo son venezolanos, cada uno con sus propias historias y luchas respecto a la situación en Venezuela. Definitivamente recomiendo acercarse a las entrevistas que han brindado, pues como ellos mismos mencionan, la realidad supera la ficción. En este sentido, la cinta tiene momentos crudos, en ocasiones difíciles de ver, pero bajo la intención de acercar al público a lo que se ha vivido dentro del país desde hace 25 años. Asimismo, el público puede encontrar imágenes de archivo y detalles que hablan de lo particular e histórico en el caso de Venezuela, pero también temas universales que se pueden relacionar a distintos tipos de crisis y duelos.
Si bien la propuesta por sí misma es poderosa, vale la pena destacar el trabajo artístico y estético para retratar esta historia de la mano de la fotografía de Juan Pablo Ramírez y la música de Camilo Froideval. Si bien, la noche y la oscuridad son los motivos más representativos de la cinta, incluso en las escenas a la luz del día se respira una gran tensión en el ambiente gracias a los movimientos de cámara, los primeros planos, incluso la predominancia de espacios cerrados y tomas de detalles donde la historia se filtra a través de ventanas y cortinas cerradas.
Otro punto clave de la cinta es su narrativa y los constantes montajes que emplea para crear un diálogo entre el pasado y el presente de Adelaida. Esta es una historia que aboga a lo personal para retratar una crisis general. En este sentido, nos presenta momentos cotidianos y situaciones clave de su infancia que no sólo permiten empatizar con ella, también entender todo a lo que debe renunciar para salir adelante y la forma en que, más allá de las pérdidas materiales y la brutalidad de la situación, el valor sentimental y el costo humano son los ejes para entender todo lo que se le ha arrebatado.
Así pues, la cinta trama su propio lenguaje a través de distintos recursos como la yuxtaposición con el pasado, las imágenes de archivo y la dualidad de los espacios privados y los públicos para mostrarnos las dificultades que los venezolanos han enfrentado en su día a día, pero también nos muestra el peso de dejar tu vida y tu identidad atrás cuando las circunstancias te obligan a irte.
Si bien la cinta no se detiene a explicar su contexto o el momento preciso en el que ocurre, sin mencionar las distintas conveniencias que permiten que la trama avance, sin duda es una obra hecha con delicadeza, donde las directoras nos adentran con pulso firme al ojo del huracán. Una propuesta para acercarse al ciudadano de a pie y demostrar desde lo íntimo el costo que ha tenido la crisis en Venezuela.






