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Digger: Iñarritu regresa con una excentricidad catastrófica, con Tom Cruise al frente, que divide a la crítica

Foto del escritor: DroideTV
DroideTV
hace 2 horas
4 min de lectura

Tom Cruise nos muestra una faceta de su actuación pocas veces explorada en Digger


Tom Cruise nos muestra una faceta de su actuación pocas veces explorada en Digger

Alejandro Gozález Iñarritu se ha hecho de un nombre propio en Hollywood a base de propuestas originales que desafían a su equipo y al público, desde la clásica Amores Perros hasta Babel. Esta semana regresa a cines con Digger, una sátira tremendamente ácida sobre la ambición humana y el cambio climático, en cuyo guion también colaboraron Sabina Berman, Alexander Dinelaris y Nicolás Giacobone.


La cinta nos presenta a Digger (Tom Cruise) quien ha construido un imperio del petróleo a base de tratos poco ortodoxos que llegan hasta el presidente de los Estados Unidos (John Goodman). Cuando el magnate ignora las advertencias de sus expertos (Riz Ahmed) tendrá que hacer uso de todas sus tácticas para mantener el negocio a flote, incluso si el precio es el resto del mundo.


Otros talentos en el elenco son Sandra Hüller, Jessie Plemons, Emma D’Arcy, Michael Stuhlbarg, Sophie Wilde, entre otros. Personalmente, considero que la actuación de Cruise es brillante, en un primer momento puede parecer exagerada y artificial, pero justamente porque su personaje así se lo exige; los momentos que le permiten tener otros matices nos permiten ver el cuidado que tiene para explorar un rango interesante de ver. También destaco el trabajo de Ahmed, que pone la seriedad en medio de la bufonería, mientras que Plemons tiene un personaje complejo y enigmático.


Uno de los grandes fuertes de esta cinta es el equipo técnico detrás, especialmente los efectos especiales capaz de llevarnos por toda clase de escenarios distópicos y alarmantes. En buena medida, esta es una cinta de desastres naturales, pero con algunos giros en su formato que se vuelven palpables gracias a los efectos. Emmanuel Lubezki vuelve a hacer equipo con Iñarritu para una fotografía que nos lleva por escenarios intensos y dramáticos donde los colores van dando la pauta al tono de cada una de las escenas, logrando composiciones ricas estéticamente y una propuesta muy bien definida.


Al igual que en Birdman, la edición es frenética y las tomas no paran nunca, los cambios se justifican narrativamente de tal manera que va añadiendo capas a la historia que fuerzan al público a mantenerse atento para comprender el alcance de las locuras de Digger, especialmente por aquello que no vemos, pero está simbólicamente representado en los detalles, como la degradación de los espacios y los personajes. Todo esto, acompañado por la música de Cosmo Sheldrake, que enriquece el tono y ritmo de la historia en lo sonoro.


Ahora bien, la manzana de la discordia en esta producción es su narrativa. Iñarritu utiliza distintos niveles narrativos, cada uno con sus propias tramas y subtramas que se van entrelazando hasta que queda difusa la línea entre la ficción y la realidad. Conforme la cinta avanza, la figura de Digger se ve más trabajada que una simple caricatura de un yanki avaricioso, mientras que el impacto de sus decisiones adquiere mayor peso.


No obstante, la propuesta puede llegar a sentirse excesiva e incluso es debatible qué tanto le añade a su premisa principal o si termina ahogando su mensaje al añadir más y más cosas alrededor, especialmente en la escena final. Adicionalmente, los momentos de respiro son pocos y breves, por lo que la caricatura y el exceso prevalecen por encima de los momentos que le dan matices a la ejecución, por ello no es de sorprender que las opiniones estén divididas y no falten adjetivos como “denso” o “pretencioso” para la experiencia.



En lo personal, creo que es una exploración interesante para un tema que ya conocemos bastante bien, que ha sido abordado desde múltiples perspectivas a lo largo de la historia del cine, pero continuamos sin darle la importancia que debería. Al mismo tiempo, se encarga de revisar otras temáticas alrededor, como los factores por los que el problema prevalece, pero también la manera en que hacemos llevadera una tragedia y el papel que las artes y la comedia juegan en ello. En su parte más profunda, nos muestra el lado humano y vulnerable de los poderosos, sin que ello signifique empatizar con ellos o minimizar su impacto.


Mi parte favorita fueron los diálogos, algunos de los momentos de Digger se vuelven memorables gracias a los distintos juegos que hace alrededor de lo que dice y la manera en que lo presenta con un cinismo absoluto. Hay un momento en el que sostiene un monólogo que me parece de las escenas más rescatables de la película.


En general, una película con una propuesta que señala con el dedo a los ricos y poderosos y los convierte en caricaturas para que podamos reírnos un momento de ellos, todo esto cobijado de una propuesta visual y sonora tan cuidada como barroca, que puede llegar a ser abrumante o brillante según a quien se le pregunte. Una opción si buscas una sátira ácida con distintos niveles narrativos y un protagonista que encarna todo lo que odiamos de nuestros vecinos del norte.

Andrea Rodriguez

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