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Eduardo Santacruz participa en el montaje "Morir por cerrar los ojos"

La obra se presenta todos los martes a las 20:30 horas en el Foro Shakespeare hasta el 3 de mayo.

Eduardo Santacruz forma parte del elenco de "Morir por cerrar los ojos" que se presenta en la CDMX, el actor a quien hemos visto en producciones como “El señor los cielos “ y quien este mes va a Madrid para hacer teatro con Juan Carlos Corazza, nos platicó sobre el montaje que puedes disfrutar en Foro Shakespeare (Eduardo volverá hasta la función de la última semana de marzo).


¿Puedes platicarnos del montaje?

"Morir por cerrar los ojos" es una obra de teatro que aunque pareciera muy lejano en el tiempo, se escribe por 1944 del escritor español Max Aub pone en letra lo que a él le había tocado vivir y pasar cuándo Francia deja entrar a los nazis y entrega el país con tal de que la clase alta no perdiera privilegios. La clase burguesa no se involucro en la política ni en lo que estaba sucediendo, no le importaba meterse en un conflicto porque recordemos que venían de una Primera Guerra Mundial, ya estaba en una vida más acomodada; cuando Hitler empezó a atacar a otros países, los franceses aunque habían dado su palabra de apoyar a Checoslovaquia y a Polonia no lo hicieron.


Es muy actual en que nos atañe a todos, por lo que está sucediendo actualmente en Ucrania, sin duda podemos ver qué Francia está apoyando porque ellos entienden que no lo hicieron en el otro momento. Por otra parte también nosotros mismos estamos ensimismados y nos empezamos a olvidar un poco de lo que está sucediendo en la política. particularmente de la mexicana por ejemplo. La gente dice: mientras yo tenga trabajo, dinero, comida, las decisiones que sea hagan en la política me importan poco o no me importan. Y ahí está uno con los ojos cerrados y los políticos tienen libertad de hacer acuerdos sin pensar en el pueblo.


Esta obra nos muestra de esta manera que no nos confiemos, que no siempre las clases que nos tendrían que defender lo van a hacer y muchas veces van a ver por sus propios intereses. Aunque eso signifique que el pueblo sufra y que no tenga una vida digna.

¿Puedes platicarnos de tu trabajo actoral en la obra y la dirección de María de Orduña?

Esta obra muestra situaciones extremas de todo tipo, en las cuales siempre surge la grandeza y la miseria humana, partiendo de ahí empezamos a ver personajes que no les importa pasar por encima de sus principios de sus valores con tal de sobrevivir o aquellos que dicen que tienen que morir por sus valores. El autor propone a través de los personajes muchas reflexiones, los enfrenta a situaciones en las cuales uno como persona tiene que decidir qué hacer con su vida.


Tengo trabajo interpetando ambos roles tengo así personajes como un teniente que reconoce que la clase del poder nos ha vendido, qué entregaron al pueblo francés y él no puede permitir eso. Te hace cuestionar ¿qué es el honor? y esos valores que se han ido perdiendo. Luego está este otro personaje llamado el Griego que está en un campo de concentración y que su trabajo es delatar a la gente que son comunistas, es la única manera en la que él puede sobrevivir, son personajes con muchos extremos los que nos plantea esta obra, que presenta lo mejor y lo peor del ser humano.


La directora María de Orduña tiene una manera de trabajar en donde el escenario es vacío, es una cámara negra y lo único que tenemos nosotros son 7 sillas que se van transformando en salas, en campos de concentración, en los diferentes escenarios y básicamente nuestra tarea es a través del texto hacer imaginar a la gente todo lo que estamos viviendo.


¿Qué es lo que más disfrutas de hacer teatro?

Justo en el teatro siempre las interpretaciones tienen que estar vivas, uno entra en escena y en este caso son una hora y 50 minutos de estar ahí, metido en tal circunstancia. muchas veces hay tantas cosas que suceden, por ejemplo uno de repente se puede sentir mal, puedes tener una dolencia física o puede que algún de elemento no utiliza no funciona, por ejemplo ayer iba a prender una lámpara, la prendí antes del ensayo y en la función ya no prendía. Son todas estas cosas que a uno le permiten estar muy vivo. Te das cuenta que el teatro más que ser perfecto es una inmersión, hay una comunicación con el público que es necesaria.


A través de la obra cuentas la historia, pero luego el público hace su viaje persona lo que a ellos les va recordando de su vida misma o de una historia que escucharon. Es un viaje colectivo, eso sucede en el teatro de una manera maravillosa, dónde tienes que estar muy vivo porque estás ahí, no hay espacio para el truco para la falsedad incluso ni siquiera para la edición y eso para mí siempre ha sido un reto y me encanta.

¿Cuáles son tus próximos planes?

Yo estaré de viaje en Madrid, tengo algunas semanas de teatro allá, estaré trabajando de Chejov "Petición de mano", una gran obra que me encanta y es uno de sus cuentos cortos. Estaré fuera pero regreso el 28 de este mes para continuar en la obra, que se presenta todos los martes a partir de las 20:30 en el Foro Shakespeare y que estoy seguro que les va a encantar.