top of page

El Diablo viste a la moda 2: El elenco encabezado por Meryl Streep regresa a Runway

  • Foto del escritor: DroideTV
    DroideTV
  • hace 5 minutos
  • 3 Min. de lectura

El Diablo viste a la moda 2 hace una crítica a la crisis en el periodismo actual y el consumo de la moda


El Diablo viste a la moda 2: El elenco encabezado por Meryl Streep regresa a Runway

Este fin de semana de estrena El Diablo viste a la moda 2, una cinta tan esperada como anunciada dado que la original se ha vuelto un clásico al que las personas continuamente regresan, ya sea por la manera en que retrata experiencia del primer empleo o por su icónica protagonista, Miranda Priestly. En esta segunda parte, David Frankel regresa como director, junto a Aline Brosh en el guion.


Esta entrega nos muestra a Andy (Anne Hathaway) ahora convertida en una periodista reconocida, quien debido a circunstancias imprevistas regresa a la editorial de Runway para trabajar al lado de su exjefa, Miranda Prestly (Meryl Streep) y Nigel (Stanley Tucci) mientras tratan de ganarse la simpatía de su excompañera, Emily (Emily Blunt) en una reunión llena de vestuarios icónicos y mucha intriga corporativa.


En el elenco también participan Justin Theroux, Kenneth Branagh, Simone Ashley, Lucy Liu, Tracie Thoms, Caleb Hearon, Helen J Shen, entre otros. Vale decir que en este caso Streep no tiene el mismo peso en pantalla, pero igualmente nos entrega varias escenas picantes entre el sarcasmo salvaje de su personaje y un poco de vulnerabilidad que apenas se ve en la primera entrega. Por su parte, Blunt y Hathaway hacen muy buena mancuerna, haciendo del contraste entre ellas el corazón de la trama.


Como podría esperarse, el vestuario es uno de sus mayores atractivos, mostrando la etapa en que se encuentra cada personaje a través de su ropa, aunque en momentos se pueda sentir más sofisticado que los prêt-à-porter de Andy en la primera entrega que podían replicarse con un poco de esfuerzo. La música de Theodore Shapiro combina muy bien el sonido actual con tonos clásicos con los que relacionamos a la cinta y le da esa actitud altiva que amamos. Por su parte, la fotografía de Florian Ballhaus tiene una buena consistencia con el estilo de la primera.


Narrativamente, la cinta explora varias premisas interesantes desde una conciencia muy clara del paso del tiempo. Resulta interesante ver a una figura como Miranda teniendo que lidiar con los cambios de esta década como las redes sociales, el body positive, la cultura del trabajo, entre otras cuestiones, sin mencionar la manera en que hace mofa de los tech bros millonarios y los nepobabies. La cinta se da un festín a la hora de utilizar su humor ácido, incluso cuando en esta ocasión su protagonista se siente un poco reducida, como guardando cierta prudencia.


Pero el punto en el que más se ensaña es la crisis que vive actualmente el periodismo y el mundo de las publicaciones (incluyendo las digitales) en la que muchos en el medio podemos sentirnos identificados, pero seguramente muchos otros quienes han vivido un recorte de personal en este mundo laboral tan cambiante. Quizás el mayor problema es que la cinta abarca tanto, que en momentos se siente que no termina de cerrar en algo en concreto.



Por otro lado, la cinta se siente como una retrospectiva de algunos temas de la primera entrega, tiene varios detalles que remiten a ella e incluso algunos momentos que se siente como cierres a temas que la primera entrega dejó abiertos. No obstante, el desarrollo de los personajes es mínimo, por lo que no posee ese viaje emocional que hizo tan entrañable a la primera entrega en su momento.


Como dato curioso, aunque existen continuaciones del libro de Lauren Weisberger en el que se basó la primera, esta secuela se decanta por una historia un tanto distinta a la que había escrito Weisberger, aunque esta separación se siente coherente tanto con los personajes como por el desfase entre el tiempo en el que ocurren los hechos en el libro y el tiempo de la película. Incluso en ello se nota como el discurso y las expectativas hacia la mujer han cambiado, lo que está presente en la cinta de una forma más sutil.


Así pues, es una cinta que sabe cuándo recurrir a elementos de la primera y algunos easter eggs que hacen que mantenga el espíritu de la primera y donde actualizarse no sólo para estar a tono con los tiempos actuales, también para darles una mordaz crítica al estilo Miranda, incluso si es una versión más tranquila. En algunas cosas se queda con mucho por decir y en otras se siente la madurez de sus personajes. Una opción divertida quieres ver el tono de la primera en el clima mediático actual.

andrea rodriguez

© 2023 by The Artifact. Proudly created with Wix.com

  • Facebook B&W
  • Twitter B&W
  • Instagram B&W
bottom of page