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El director Adam Robitel habla de "Escape Room 2: Reto Mortal"

Nuevamente un grupo de personas se ven involuntariamente encerradas en una cuartos de escape que podrían costarles la vida.

Ahora en Escape Room 2: Reto Mortal seis personas se ven involuntariamente encerradas en otra serie de cuartos diseñados para buscar una escapatoria, develando lentamente todo aquello que tienen en común y que podría permitirles sobrevivir, cobrando a la vez consciencia de que ya habían participado previamente en este juego.


Ahora, justo cuando Zoey (Taylor Russell) y Ben (Logan Miller) – los dos supervivientes del retorcido juego creado por la Corporación Minos- han decidido denunciar a la compañía por los asesinatos y el mal que ha cometido, algo los seduce para llevarlos de vuelta a otra tanda de mortífera diversión en Escape Room 2: Reto Mortal pero, además, se les unirán otros sobrevivientes.


Y ahora que Minos ha reunido un grupo conformado por jugadores que han sobrevivido retos previos, los realizadores de la cinta tenían como tarea la creación de nuevos y complicados problemas para los personajes. “La idea de ‘Reto Mortal’ eleve inherentemente las probabilidades en contra”, comenta el productor Neal H. Mortiz.

“Todos nuestros personajes han jugado previamente, y asimismo han ganado, así que se trata de expertos en lo atinente a la detección de pistas y a las solución de acertijos. Tuvimos que crear habitaciones que pudieran sorprenderles y retarles legítimamente, pero creo que lo más emocionante no fue otra cosa que la posibilidad de aclarar que el juego no se reduce a habitaciones convencionales- puede ocurrir en cualquier lugar", agregó.

El reto para los realizadores consistió en superar sus ideas previas. “En la primera cinta matamos a la gente de manera aparatosa”, dice el director Adam Robitel, quien retoma su puesto para esta secuela. “Utilizamos fuego, frío, gravedad, gas letal y, hacia el final de la cinta, dimos a entender que la corporación estaba a punto de secuestrar un avión. En esta ocasión, Minos ha elevado las apuestas, así que nuestros sets debían de ir más lejos”:


Este bono de energía creativa es lo que un fanático espera de esta franquicia, que ha logrado desprenderse de su propio género. “Las cintas de Escape Room son thrillers psicológicos y no precisamente cine de horror”, dice Robitel.

“La presión en las habitaciones reales no es otra cosa que el reloj- sólo cuentas con una hora para resolver todos los acertijos y largarte de ahí. Nos hemos apoyado en este hecho a fin de sofisticar la cinta un poco más- presentamos más suspenso y menos sustos y descuartizamientos”, añade el director.

Asimismo, la apariencia de la cinta le permite destacar y dejar a la competencia muy atrás. “La retroalimentación que propició la primera parte, sobre todo en territorios internacionales, indica en gran medida que nuestro film no semeja una cinta tradicional del género”, explica Robitel. “La película ostentaba colores brillantes- un vestíbulo convertido en un horno, un cuarto repleto de hielo- poseía una estética grandiosa; esto supuso nuestro punto de partida en esta ocasión”.


“Nuestra meta consiste siempre en otorgarle una sensación particular a cada habitación”, dice Robitel, añadiendo que, si en el proceso las expectativas del público quedan subvertidas, tanto mejor.

“Podemos tomar un espacio hermoso, por ejemplo una playa bajo el sol, podemos hacer de este sitio algo bello y nostálgico, pero enseguida lo pondremos de cabeza para convertirlo en una máquina letal. Eso es lo divertido- tomar todo aquello que te complace observar y transformarlo en algo mortífero”, añade Robitel.

Los retos en la filmación

Para la cinta más reciente, Robitel y su equipo de cabezas de departamento idearon toda una serie de escabrosos retos: un tren subterráneo sacudido por la misma electricidad que normalmente lo activaría; un hermoso banco art-decó, con rayos láser para proteger su atractivo; una hermosa playa como de postal a todo color, con todo y arenas movedizas; una calle neoyorquina sobre la que cae lluvia ácida. “Todo esto tiene que ver con saber hallar la médula- locaciones muy conceptuales, en las que es posible identificarla amenaza, pero que como un asunto práctico irradien la sensación de una habitación para escapatorias”, dice Robitel.

El hombre que ha vuelto letales estos cuartos, es el galardonado (un BAFTA) diseñador de producción Edward Thomas, aclamado previamente por el diseño de la primera parte y que ahora regresa para la secuela. “No miento, me paso la noche en vela pensando cómo aniquilar a los personajes”, explica. “Pero no soy el único; existen diseñadores de sets, tenemos artistas conceptuales, todos aquellos que se reúnen alrededor de una mesa a fin de dar forma a todo esto. Es un trabajo tremendamente complicado el que se requiere para diseñar una película como ésta; hay tanto movimiento, tanto engranaje, y todo ello puede resultar peligroso cuando los actores o la cámara no dan en el clavo. Ocurren muchas cosas simultáneamente, por ello esto debe ser nada menos que una máquina bien ensayada y aceitada. Los cuartos son asesinos”.


Escape Room 2: Reto Mortal desarrolla asimismo de otra forma lo que la primera parte llegó a ser: a través de la exploración de la trama general. Tras haber sobrevivido a las letales habitaciones de la Corporación Minos, Zoey y Ben han resuelto dar con los responsables de la muerte de los demás, a fin de que algo así no se repita jamás.