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"El misterio de Soho", un thriller tan delicado como mortal

Edgar Wright muestra el lado más siniestro de seguir tus sueños hasta el centro de la ciudad.

Eloise es una chica de campo obsesionada con la década de los sesentas que tiene la oportunidad de estudiar moda y vivir en nada menos que el cosmopolita barrio de Soho. Ahí, adquiriría una peculiar conexión con Sandie, una aspirante a cantante que llegó para deslumbrar el barrio justo durante la década tan admirada por Eloise. La joven se siente en la cima del mundo, pero pronto descubrirá que todas ciudades (como las personas) tienen luces, sombras y rincones que no deseas conocer. Esta es la premisa de Misterio de Soho (Last Night in Soho) que llega a cartelera este 28 de octubre.


La dirección corre a cargo de Edgar Wright, conocido por la Trilogía del Cornetto y la adaptación a la pantalla grande de Scott Pilgrim, entre otras. Wright junto con Krysty Wilson Cairns se encargaron de escribir esta historia donde el suspenso, la locura, el dolor y la belleza van por partes iguales; se podría decir que es un thriller con mucha fuerza femenina, no sólo por la gran química que logran en pantallas Anya Taylor-Joy y Thomasin McKenzie, también por el tratamiento de la trama misma donde dos mujeres se enfrentan a un mundo cruel que no dudará en tragárselas vivas a la menor oportunidad.


Por ejemplo, Eloise se enfrenta a una competencia feroz dentro de su escuela, así como la constante duda sobre su estado mental que genera que la mayoría de las personas la traten con una mezcla de temor y condescendencia. Por su parte, el horror que enfrenta Sandie, simplemente es indescriptible con palabras; afortunadamente el filme cuenta con secuencias bien logradas; fantasmas cuidadosamente diseñados; ángulos arriesgados y un buen dominio del lenguaje cinematográfico para sumergirnos en esa sensación de una presión colectiva y repetitiva que termina por destruir a Sandie y todos sus sueños.


El filme nos muestra un cuidadoso balance en lo que respecta a un “crimen de época”: la primera parte es prácticamente un placer estético entre la música (así como su excelente timing con la historia) los vestuarios y la fotografía, donde Anya Taylor-Joy logra seducir a la cámara una vez más; estamos en un viaje por el tiempo al estilo Medianoche en París. Pero entonces llega la segunda parte, más parecida a La Cumbre Escarlata donde Thomasin McKenzie como la damisela en turno no sólo se enfrenta a un crimen del pasado y a una jauría de fantasmas que amenazan su sanidad mental.


¿Qué le pasó a Sandie y qué relación tiene con el presente? ¿Eloise está en riesgo o es todo producto de su imaginación? Todas las dudas tienen una respuesta con un giro de tuerca inesperado y satisfactorio a la vez. A veces, las ciudades son abismos donde viven los más temibles monstruos y si uno se queda mirando mucho tiempo corre peligro de convertirse en uno. Last Night in Soho es la contemplación de ese abismo, un descenso tan bello y elegante como letal. Si te faltan razones para ver la película, te dejamos el video musical donde Anna Taylor-Joy nos demuestra que también se le da bien el canto.