Engendro: la película de Hanna Bergholm que explora la parte oscura de la maternidad
- DroideTV
- hace 1 hora
- 3 min de lectura
Engendro mezcla folclore finlandés con horror corporal en una historia inquietante

Este fin de semana se estrena Engendro, el segundo largometraje de la directora finlandesa Hanna Berholm (Cría Siniestra) quien también coescribió el guion junto a Ilja Rautsi. La película tuvo su estreno mundial en el Festival de Cine de Berlín de este año y cuenta con las actuaciones estelares de Seidi Haarla y Rupert Grint.
La cinta nos presenta a Saga (Haarla) y su esposo británico, Jon (Grint) quienes se mudan al bosque donde Saga pasó su infancia para comenzar su propia familia en el lugar que recuerda con más cariño. Sin embargo, la llegada de su primogénito no es lo que esperaban, en espacial para la madre, quien insiste que hay algo mal con su hijo, convicción que le costará mucho más que el desgaste físico y emocional de los primeros meses.
En el filme también participan Pamela Tola, Pirkko Saisio, Rebecca Lacey, John Thomson, Silvia Saloranta, entre otros. Si bien Grint hace un buen contrapeso como esposo amoroso y preocupado, el verdadero protagonismo está en los hombros de Haarla, quien interpreta a una mujer compleja y moralmente ambigua que se hunde de poco a poco en una creencia siniestra que afecta la manera en que se relaciona con el resto de su entorno.
Pietari Peltola se encarga de la fotografía, la cual es un formidable ejemplo de fantasía oscura, cuyos colores, iluminación y matices juega con un aire etéreo que en momentos se vuelve aplastante y oscuro. Por su parte, Eicca Toppinen se encarga de la música, más cargada hacia lo instrumental, donde en varias ocasiones engaña las expectativas de la audiencia o crea ambientes sonoros cargados de angustia y ansiedad.
El ritmo de esta historia es un caso peculiar: gran parte de la cinta se siente lenta, paulatina, una colección de momentos domésticos al estilo de Mátate, Amor que muestran la evolución progresiva de la relación entre Saga y su bebé. Las escenas condensan varios detalles que de formas muy orgánicas exploran temas como la depresión postparto, los choques culturales, la adaptación a los cambios, las tensiones de pareja, las expectativas sociales y incluso la relación con un cuerpo que ha cambiado y el duelo de dejar de ser una versión de ti mismo. Todo ello en una hora y media que se siente más larga, para bien.
Otra fortaleza de la ejecución es la manera en que permite que existan dos posibilidades a lo largo de la historia: por un lado, tenemos el punto de vista de Saga, una visión fantasiosa pero que al mismo tiempo nos muestra metafórica y explícitamente su tormento; por el otro, tenemos la convivencia con su familia, donde es constantemente cuestionada y juzgada al punto en que te preguntas qué es lo que sucede más allá de todos los elementos sobrenaturales. Ambas partes se complementan para crear una experiencia que utiliza el folclore para poner a flor de piel distintas situaciones incómodas de la maternidad.
En general, se trata de una cinta que aprovecha el horror para abordar temas complejos y mostrar personajes ambiguos en situaciones que te hacen dudar de lo que ves. Si bien encontrarás algunas convenciones clásicas del género, resulta interesante la manera en que la cinta aprovecha cada uno de esos detalles para explorar los temas que le interesan. Una buena opción si quieres una historia que te inquiete y te deje reflexionando.

