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Entre aplausos y ovaciones reciben a Hiromi en Guadalajara

La jazzista expresó su felicidad por regresar a Guadalajara como parte de su tour mundial

El pasado domingo 10 de abril la prodigiosa pianista japonesa Hiromi se presentó en el Conjunto Santander de Artes Escénicas con un público bastante numeroso que celebró su concierto en la Perla Tapatía desde que apareció sobre el escenario. El concierto se realizó con motivo de Spectrum, su más reciente álbum en 10 años donde a partir de una sinestesia entre colores y música la artista entrega un dinámico y ecléctico juego de tonos que se combinan y juegan entre sí. “Esperé muchos años para poder tocar colores en el piano” comentó Hiromi.


El álbum fue lanzado en 2019, pero debido a la emergencia sanitaria por el COVID-19, Hiromi tuvo que aplazar el tour del disco. Así pues, la jazzista hizo una pausa durante su presentación para expresar “estoy muy feliz de volver a estar aquí, en persona” y agradecer al público por su compañía, tanto en inglés como en español. El trabajo en solitario de Hiromi implica que su ejecución debe abarcar varias dimensiones con las notas de su piano: el ritmo, la melodía… una banda de una sola persona, y ciertamente ella logra transmitir esa vivacidad.



La noche arrancó con “Kaleidoscope”, una de las canciones más energéticas del álbum con ciertos toques futuristas. Con una fuerza similar y un carácter propio “Spectrum” la canción que le da nombre al álbum también se hizo presente, así como la delicada “Whiteout” escrita durante una nevada. La pianista también mostró su propia versión de “Blackbird” de The Beatles así como la peculiar “Rhapsody in various shades of blue” donde hace un interesante remix de influencias como Gershwin o Coltrane.



Como no podía ser de otra manera, el escenario se fue iluminando de diversos colores según cada pieza lo iba exigiendo, por lo que los espectadores disfrutaron de una amplia paleta de colores, predominando los tonos azules y amarillos que contrastaban con el vestuario rojo de la artista. Así pues, el espectáculo abarcó diversos espectros desde lo más suave y conmovedor hasta una energía rebelde que obligaba a la pianista a levantarse de su silla y hacer que sus dedos corrieran por todo el piano. Hacia el final, el público formó parte de la canción, marcando el ritmo y jugando con los compases. Algunos, incluso se quedaron con ganas de un encore sorpresa.


Pese a su variedad, una constante durante la noche fueron los aplausos, que se mantuvieron incluso después de que Hiromi dejó el escenario, marcando un exitoso concierto para la artista y una oportunidad única para aquellos que asistieron.