Entrevista: Patricia Ibárcena platica sobre sus novelas "Sanctas" e "Hijos dorados"
- DroideTV

- 23 dic 2025
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En el marco de FIL Guadalajara, Patricia Ibárcena platicó sobre sus novelas "Sanctas" e "Hijos dorados", publicadas por Ediciones Urano México

Patricia Ibárcena platicó sobre sus novelas "Sanctas" e "Hijos dorados" las cuales presentó en FIL Guadalajara, para comenzar en "Hijos dorados": en la Facultad de Derecho de Cornell no basta con ser un estudiante brillante. Para destacar, tienes que ser el mejor. Y para ser el mejor, tienes que conseguir la beca. Esto es algo que Vera Velasco tiene muy claro. Por eso, su plan al llegar a Cornell es sencillo: esforzarse y trabajar al máximo para ser una de las cuatro personas galardonadas con la beca. Y si en el camino se acaba aislando del resto y perdiéndose a sí misma, que así sea. Claro que lo que Vera no espera es toparse con un grupo de cuatro estudiantes que, al igual que ella, desean la beca. Todo el mundo le advierte que no se acerque, que son peligrosos, capaces de cualquier cosa por conseguir lo que quieren.
¿Cómo fue el proceso creativo para "Hijos dorados"?
Yo soy abogada de profesión, estudié un doble grado en Ciencias Políticas y Derecho, pero mi pasión siempre había sido escribir, claro, una cosa es querer escribir y ser escritora y otra es cómo ejecuto ese plan y cómo llego a una editorial, y cuando yo acabé la carrera no tenía muy claro por donde podía tirar, entonces decidí meterme en el doble grado de Derecho y Ciencias Políticas para tocar varias ramas de las Ciencias Sociales y ver cómo me encausaría en eso.
Estando en Derecho me obsesioné con ello, realmente me encanta y un poco como la parte racional de mi cabeza dijo: olvídate de la escritura, es un sueño, céntrate en derecho que se te da muy bien, céntrate en ser abogada, y eso hice. A través de mi carrera hice mi maestría pero ¿qué pasa? que llegó la pandemia y ahí retomé la escritura y la lectura y me dije ¿cómo es que me había olvidado de esto que me apasiona? pero esta realización la tuve cuando yo iba a tener una carrera profesional encausada, en un despacho de abogados, y estaba contratada de forma indefinida, tenía como mi futuro muy encausado y bien armado y dije: Bueno, voy a intentar compaginar el mundo de los libros con el mundo del derecho y vamos a ver qué pasa.
Empecé a crear contenido por redes sociales, recomendando libros y eso me encantaba y lo hacía paralelamente a mi carrera profesional como abogada. Pero el tema de las redes sociales, los libros y la escritura tomaba más tiempo en mi día a día, y eso no era compatible con el trabajo que yo tenía, porque yo tenía un trabajo muy exigente de 9 de la mañana a 8 de la noche, fines de semana, con noches incluidas. Entonces era muy exigente y yo realmente si quería escribir, entonces dije: ha llegado el momento de tomar la decisión, la decisión es ahora, o lo dejo y persigo el sueño o me quedo aquí y renunció al sueño y decidí dejar la abogacía.
¿Cómo fue darle balance a cada una de las perspectivas en este libro?
Fue bastante intuitivo, la verdad es que yo no me di cuenta de el reto que suponía hacer una novela narrada desde diferentes puntos de y varias líneas temporales, hasta mucho más adelante cuando el libro ya está publicado y todo el mundo me lo decía. Porque yo la escritura la tenía muy clara en mi cabeza desde que lo hablé con mi editor, le decía: van a ser cinco voces y tres tiempos, porque yo la estructura de los tres tiempos del presente, pasado y futuro la llevaba teniendo en mi cabeza desde hacía muchísimo tiempo, yo sabía que quería hacer una historia así. Así que cuando me nació la idea para "Hijos Dorados" la estructura ya estaba definida, y es cierto que al principio lo quería hacer con una sola voz, pero después esos otros personajes cobraron tanta importancia en la que necesitaba darles también su punto de vista, y el proceso de estructurar la novela fue muy intuitivo. Yo creo que todos los escritores tenemos una intuición que nos dice por dónde tenemos que ir y por dónde no, por dónde estamos yendo bien, por dónde nos estamos equivocando y fue algo que yo me sentaba a organizar.

¿Cómo fue escribir personajes con la profundidad con la que se presentan?
Yo tengo muy claro que escribo lo que escribo porque quiero construir personajes oscuros y moralmente grises, pero también tengo muy claro que quiero que esa oscuridad tú puedas llegar a entenderla como lector, es decir, que cuando los personajes tomen decisiones en las que no estás de acuerdo, porque no son las decisiones moralmente correctas, tú digas: vale, pero lo hace por esto. Entonces a mí me obsesionó mucho al crear personajes con un pasado muy marcado, para que tú entiendas de dónde vienen, para entender lo que están haciendo y hacia dónde van. Es un proceso de trabajar mucho con sus traumas, de dónde vienen su familia, su pasado, para que entonces cuando actúen tú lo entiendas.
¿Cómo fueron los procesos de investigación para "Hijos Dorados" y "Sanctas"?
En "Hijos Dorados" fue mucho más sencillo, porque a final de cuentas yo soy abogada, y esta novela inicialmente no tenía que ser de Derecho, pero como yo la empecé a escribir cuando estaba en el despacho de abogados quería facilitarme la existencia y la escribí sobre Derecho, entonces fue muy catártico, era mi zona confort cuando hablaba de Derecho, me la pasaba muy bien porque es lo que respiraba día a día. La investigación sí que fue investigar el sistema legal de Estados Unidos, porque no es el mismo que hay en España, pero yo también había estudiado en Estados Unidos Derecho y lo conocía, y supe cómo moverme. Entonces al llegar a "Sanctas" fue salir de mi zona de confort porque ahí se abordan temas de religión y de fe y de casa de brujas y tuve que empaparme de eso. Entonces a base de leer, a base de encontrar información, de sintetizarla de adjuntar, de volver sobre mis propios pasos, diferentes fuentes, pero fue muy divertido la verdad.

¿Cuáles fueron los intereses y motivación para escribir "Sanctas"?
Cuando me tuve que plantear un segundo proyecto, me puse a investigar y el tema de la legión y la fe es un tema que me llama mucho la atención, y creo que darle un giro oscuro es uno muy atractivo de cara al lector, y cuando decido abordar este tema hubo algo en mí una intuición que me dijo: sí, es por aquí. Después hablando con mi padre, porque claro, es religión y fe, pero hay que concretarlo y hablando con mi padre, porque él siempre me ha ayudado a desarrollar ideas me dijo: ¿Y si escribes sobre esta figura religiosa histórica? y entonces algo hizo clic en mi cabeza y dije: sí. A partir de ahí ya fui desarrollando todo lo que es la historia.
¿Puedes platicarnos de los personajes y protagonistas?
Es una novela que se desarrolla en Edimburgo en el 2001, a diferencia de "Hijos Dorados" aquí tenemos dos protagonistas, tenemos a Agnes y a Rust, quienes estudian en la Facultad de Divinidad, una facultad que existe en la Universidad de Edimburgo y Rust estudia por su lado otra carrera, la arquitectura, pero ambos tienen algo en común y es que están desesperados por encontrar información sobre las Sanctas, que son unas figuras que están en boca de todo el mundo, en la sociedad fueron unas figuras que empezaron dentro del seno de la Iglesia Católica, pero ahora ese debate que se ha creado alrededor de estas figuras ha salido de la iglesia y ha llegado a la sociedad y todo el mundo habla sobre ellas, acerca de que crees en ellas o no. Con ello se genera mucho debate mucha especulación y entonces ellos están desesperados por encontrar información sobre estas.
Es una novela especulativa, significa que yo juego constantemente con el lector para que tú estés pensando si lo que te estoy contando es real o no. Esa es la duda que está en la novela, ya existe esa duda porque toda esa base de la novela es 100% verídica, todos los hechos históricos que menciono, las figuras que aparecen, todo eso es verídico, pero hay un punto que a ti te hace volverte loco. Encontrar la conjunción perfecta de todos esos elementos fue muy complicado y a diferencia con "Hijos dorados", en "Sanctas" tuve que empezar a escribirlo sin saber nada sobre la historia, para ver cómo eran los personajes, cómo hablaban, cómo interactuaban, cuál era el tono de la novela y entonces fue un libro con el que tuve que fluir mucho más y para mí, que soy una persona muy controladora, muy autoexigente, me costó muchísimo.
"Sanctas" e "Hijos dorados" ya están a la venta.





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