Hechizo de Amor: La magia continúa, Sandra Bullock y Nicole Kidman regresan como las hermanas Owens

Hechizo de Amor: La magia continúa reúne a las tres generaciones de Owens para ponerle fin a la maldición.

Esta semana se estrena Hechizo de Amor: La magia continúa, secuela de la peculiar historia de brujas protagonizada por Nicole Kidman y Sandra Bullock en 1998, considerada por muchos una película de culto, un obligado en los maratones de Halloween y por otros un fracaso cinematográfico. En esta ocasión, Susanne Bier (Birdbox: a ciegas, En un mundo mejor) se encarga la dirección, mientras que Akiva Goldsman, Georgia Pritchett, Adam Brooks y Robin Swicord colaboraron para adaptar el guion.
La historia se basa en El Libro de la Magia de Alice Hoffman, el último título de la saga, en el que la tía Jet (Dianne Wiest) ha hecho un descubrimiento que podría poner fin a la maldición familiar. Cuando este mal alcanza a las más jóvenes, Kylie (Joey King) decide hacer lo que sea necesario para salvar al chico que ama (Xolo Madridueña) incluso si significa hundirse en un sendero oscuro. La búsqueda de la chica lleva a Sally (Sandra Bullock) y a Gilliam (Nicole Kidman) a los orígenes de su familia.
El filme también cuenta con las actuaciones de Lee Pace, Maisie Williams, Stockard Channing, Solly McLeod, entre otros. Uno de los puntos a destacar de la cinta es que trata de mantener la dinámica y el carácter de la primera cinta, por lo que el dúo de Bullock y Kidman sostienen una buena parte de la cinta, principalmente en lo que respecta a la comedia. Si bien Wiest y Channing tienen menos tiempo en pantalla, también toman roles importantes que forman parte de los momentos más emotivos de la historia.
Otro de los aspectos disfrutables es la fotografía de Simon Duggan, quien le imprime el estilo rústico de la primera entrega, pero traduciéndolo a esta época, con colores vibrantes y tomas cuidadosas con composiciones calculadas de los distintos escenarios. Personalmente, la música de Alan Silvestri no me pareció tan atinada en esta entrega, si bien tiene algunas selecciones interesantes, en ocasiones el momento no es el mejor y la intención se vuelve confusa o al menos se siente forzada la inclusión de ciertas canciones.
En cuanto a la historia, la cinta combina comedia con aventura, una búsqueda internacional donde las piezas se unen de poco en poco. De forma similar a la primera entrega, esta secuela se enfoca en la relación entre Sally y Gilliam, por lo que gran parte del tiempo en pantalla va de sus encuentros, desencuentros y reconciliaciones. Debido a ello, en momentos la historia queda en segundo plano y los conflictos llegan a alargarse a favor del humor.
Al mismo tiempo, la cinta es entretenida y todo el tiempo está ocurriendo algo que te mantenga atento. No obstante, la construcción de la trama se siente atropellada, especialmente por la manera en que presenta la información y revela misterios, ya que en momentos las explicaciones se sienten repetitivas y uno de los conflictos principales pasa casi sin pena ni glorias, más que para darle resolución al último acto.
En buena medida, esta cinta se siente como una aventura adicional de las brujas que ya conocemos, los personajes que ya conocemos muestran el carisma suficiente para que sigamos la historia y definitivamente la adición de Lee Pace ayuda a añadirle algo más que un interés amoroso, un balance entre el pasado y el presente. No obstante, la generación más joven aún se siente en un segundo plano en el que sólo conocemos lo indispensable de ellas para que la trama avance.
Así pues, se trata de una aventura para reírse un rato y disfrutar una vez más del mundo mágico de esta saga. La cinta hace varios guiños a su primera parte y mantiene una buena parte de ese tono, pero justo en este esfuerzo por mantener lo que funcionó en la primera que no hay mucha evolución en los personajes. Una opción si estás buscando una aventura mágica con un toque de nostalgia y un humor al estilo sitcom.





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