La noche del demonio: Están entre nosotros, la franquicia regresa renovada
- DroideTV

- hace 19 horas
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La noche del demonio: Están entre nosotros sigue a Gemma, una mujer con una habilidad inusual y peligrosa.

La noche del demonio es una de las franquicias modernas del terror que ha logrado mantenerse en el gusto del público. Después de cerrar la historia de los Lambert con La puerta roja, este fin de semana llega su sexta entrega, La noche del demonio: Están entre nosotros, cinta dirigida por Jacob Chase (El secreto de la casa Blake, Ven a jugar) quien colaboró en el guión junto a David Leslie Johnson.
La historia sigue a Gemma (Amelia Eve) quien intenta construir un hogar amoroso para su hija Maya (Island Austin). Sin embargo, su sueño se derrumba cuando Gemma comienza a experimentar los mismos síntomas que terminaron con la vida de su madre. El horror alcanza nuevas escalas cuando descubre que los extraños sucesos a su alrededor podrían desencadenar una pesadilla apocalíptica entre nuestro mundo y el Más Allá.
En el elenco también participan Brandon Perea, Lin Shaye, Maisie Richarson-Sellers, Sam Spruell, Joseph Lopez, entre otros. Vale decir que la interpretación de Eve sostiene la tensión dramática de la cinta y hace que realmente nos involucremos con la historia. Por su parte, Spruell encarna el terror en esta cinta de una manera fenomenal. Tanto el diseño de su personaje como la caracterización que le aporta lo vuelven un enemigo memorable, junto a sus secuaces, en ocasiones cómicos y en otras terribles.
Uno de los puntos fuertes de la cinta es que es muy consciente de su propio legado y el desgaste que conlleva una sexta entrega, por lo que tiene sus propias estrategias para entregar algo novedoso y engancharnos durante una hora, 46 minutos. No sólo tenemos nuevos personajes, también una nueva habilidad que sube las apuestas en cuanto al peligro que enfrentan los protagonistas, así como un terror que se alimenta de distintos factores, incluyendo algunas escenas de horror corporal difíciles de digerir.
En este último punto, creo que vale la pena destacar la forma en que la cinta aprovecha distintos estímulos para inquietarnos a lo largo de la historia, los cuales también añaden niveles de complejidad a la historia. Si bien las escenas de horror corporal son algunas de las más impactantes visualmente y se quedarán contigo un buen rato, también hay momentos de terror psicológico y abuso en el que las experiencias sobrenaturales se entremezclan con horrores más cercanos, como la violencia doméstica.
Dave Garbett demuestra su experiencia en el género con una fotografía donde los colores y la saturación generan ambientes fríos y hostiles, además de atenuar los aspectos más inquietantes de los detalles en los planos más cerrados. Garbett y Chase hacen una buena mancuerna a la hora de crear secuencias que generan incomodidad, tensión e incluso conmoción. Todo este entramado visual se refuerza con la música de Joseph Bishara.
En general, se trata de una cinta que sabe mantener los elementos característicos de la franquicia, como la infaltable participación de Lin Shaye, las subtramas familiares e incluso la estética y diseño de los personajes; pero a la par ofrece una historia nueva que se aparta de los personajes que conocemos y recurre a distintos métodos para que el tropo de la casa embrujada con la familia atormentada se sienta refrescante y ofrezca algo más que el jump scare predecible.
Una buena opción para los fanáticos de la franquicia y del terror en general, siempre y cuando tengan estómago fuerte o prefieran no comer demasiado durante la función.





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