La posesión de la momia: Lee Cronin imprime su estilo en el clásico
- DroideTV
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La posesión de la momia maneja el terror desde su lado más visceral y grotesco

Este fin de semana llega a cartelera La posesión de la momia un filme de terror escrito y dirigido por Lee Cronin (Posesión Infernal: El despertar, Bosque maldito) en el que recupera el monstruo clásico de la momia y le da un toque del estilo que ha mostrado en sus películas anteriores. Entre sus productores, se encuentran James Wan y Jason Blum, por lo que los fanáticos tienen buenas expectativas sobre esta producción.
La historia nos presenta a Charlie (Jack Reynor) y Larissa (Laia Costa) un matrimonio que trata de seguir adelante con su familia tras la desaparición de su hija Katie (Natalie Grace). Ocho años después, un extraño accidente les devuelve a su pequeña en condiciones que pondrán a prueba la unidad de la familia y su propia cordura.
En el elenco también participan Billie Roy, Shylo Molina, Verónica Falcón, May Calamawy, Hayat Kamille, entre otros. Falcón, Molina y Roy tienen un rol importante a la hora de demostrar el desgaste que ocurre al interior de la familia, sin mencionar sus aportaciones en el arco final, donde el conflicto llega a su clímax. Por su parte, Grace consigue una actuación perturbadora que te mantiene esperando su siguiente movimiento.
Narrativamente, la cinta se enfoca en los elementos sobrenaturales y el misterio detrás de lo que pasó con Katie y trata los conflictos familiares de una manera más superficial, por lo que conocemos muy poco de los personajes e incluso los pequeños datos que se dan no van más allá de simples curiosidades. Así pues, el terror se vuelca completamente a los fenómenos que atacan a la familia y la manera en que los van afectando conforme su intensidad aumenta.
En este aspecto, el misterio alrededor de Katie es uno de los elementos más interesantes que le agrega cierta tensión dramática a la cinta, creando un trasfondo alrededor de su monstruo y que se van revelando a la par de la trama de tal forma que el acto final tiene todos los puntos listos para convertirse en un espectáculo de horror intenso. Si bien algunos aspectos se vuelven predecibles rápidamente, en otros tantos no es fácil saber hacia dónde se dirigirá la película.
Algunos de los puntos más fuertes de la cinta son su maquillaje, efectos prácticos y efectos especiales, pues son las bases del tipo de horror que presenta la cinta, todo ello encuadrado en la fotografía de Dave Garbett con un estilo que recuerda bastante otros títulos de Cronin, especialmente Posesión Infernal: El despertar, aunque aquí la luz está más presente como parte de la ambientación desértica.
Vale mencionar que este es un terror de nicho en el que Cronin ha hecho todo un festival de bichos, vísceras, sangre y cuantos fluidos sea capaz de agregar. En lo personal, algunos momentos me parecieron gratuitos o excesivos, llevando la repulsión a niveles en los que casi puedes sentir arcadas. No obstante, si te gusta el gore al de la forma en que lo maneja Posesión Infernal, seguramente disfrutarás de varias escenas.
Así pues, se trata de una película que pone toda su apuesta en su monstruo y las manifestaciones alrededor de este, lo que genera un aire de misterio que va poniendo lo elementos necesarios para un arco final memorable. No obstante, narrativamente hablando es muy convencional dentro de las tramas de posesiones. Una opción si amas el terror que pone a prueba tu estómago.

