Leviticus: Ritual de Sangre, un debut que mezcla terror y crÃtica social
- DroideTV
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La cinta Leviticus: Ritual de Sangre muestra la violencia hacia el colectivo LGBT+ desde visión sobrenatural

Esta semana se estrena Leviticus: Ritual de Sangre ópera prima de Adrian Chiarella, responsable de la serie de comedia Totally Completely Fine. En esta ocasión, Chiarella nos muestra una historia de terror sobrenatural que gira en torno a dos jóvenes enamorados en medio de un pueblo conservador y profundamente religioso.
La historia sigue a Naim (Joe Bird) quien se muda junto a su madre (Mia Wasikowska) para comenzar de nuevo. El joven llama la atención de Ryan (Stacy Clausen) y sus dÃas juntos parecen idÃlicos hasta que son descubiertos y forzados a participar en un extraño rito que invoca a un ser que los hará desconfiar el uno del otro. AsÃ, la pareja lucha por su vida a la par que se cuestionan si alejarse o permanecer unidos.
El elenco se completa con las actuaciones de Nicholas Hope, Ewen Leslie, Davida McKenzie, Jeremy Blewitt, entre otros. En lo personal, disfruté de ver a Wasikowska de nuevo en la gran pantalla con un papel que definitivamente es tremendo y su actuación te sacude. El dueto de Bird y Clausen funciona bastante bien para llevar una dinámica de encuentros y desencuentros en la que siempre se mantiene una chispa esperando arder. En cierta manera, mantiene el idilio de un coming of age romántico, pero matizado con el horror que los jóvenes deben de enfrentar.
La fotografÃa de Tyson Perkins traduce muy bien este último punto, creando ambientes en los que la soledad puede ser tanto un refugio para un romance secreto, como el desamparo frente a una fuerza oscura. La fotografÃa lo captura bien a través de los tonos, la iluminación y las distintas texturas que hacen que incluso el mismo espacio adquiera distintos matices. A la par, la música de Jed Kurzel refuerza estos ambientes en los momentos que lo requiere y en momentos deja sólo el sonido seco y claro para acompañar las escenas de mayor impacto.
Uno de los puntos a favor de la cinta es su ritmo, ya que aprovecha muy bien la hora y media de duración para mostrarnos las distintas facetas en las que evoluciona la historia. Tiene momentos en los que permite que la audiencia y sus personajes respiren, conecten y se ilusionen, pero también sabe en qué momento agilizar la acción y mantenernos alertas.
La cinta en momentos repite elementos de otras cintas de maldiciones como Verdad o Reto, SonrÃe, entre otras, por lo que el suspenso y el terror a veces se vuelve predecible u ordinario. No obstante, aquà el elemento sobrenatural no destaca por su brutalidad o su capacidad de hacernos saltar en nuestras sillas, sino por la manera en que se transforma en una metáfora de algo real, tangible y mucho más aterrador.
Si bien la entidad sobrenatural es el principal foco de la historia y el dilema que convierte el amor entre Naim y Ryan en un romance trágico, lo verdaderamente atroz es el contexto que los orilla a enfrentarse al monstruo y que los señala o aÃsla, complicando aún más su situación. Incluso las condiciones a través de las cuales se mueve esta maldición reflejan el sentimiento que muchas personas de la comunidad experimentan cuando viven en contextos conservadores e intolerantes.
Asà pues, si bien la cinta no innova mucho en cuanto al tipo de terror y la construcción de sus escenas, destaca por la manera en que utiliza estos elementos clásicos ya establecidos para tratar temas que todavÃa son peligrosamente vigentes con un tratamiento que te hace empatizar con ellos, indignarte y reaccionar. La cinta se une a los tÃtulos de horror queer que merece la pena ver y reflexionar con ellos.

