Scream 7: Neve Campbell regresa como la icónica Sydney Prescott en esta secuela
- DroideTV
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El meta-slasher regresa a sus raíces junto a nuevos personajes y caras conocidas con Scream 7

Scream sin duda es uno de los clásicos del slasher mejor recordados, especialmente por el toque de metaficción con el que hacen burla de los clichés y un tanto de crítica al morbo alrededor de los crímenes reales. Este fin de semana se estrena su séptima entrega, Scream 7 con cierta polémica en el aire después del despido de sus anteriores protagonistas, Jenna Ortega y Melissa Barrera, así que ¿logrará la franquicia seguir adelante con una historia distinta?
Dirigida por Kevin Williamson, quien coescribió el guion junto a Guy Busick, la historia regresa a Sydney (Neve Campbell), quien trata de dejar el pasado atrás al lado de su esposo (Mark McHale) y sus hijas, aunque Tatum (Isabel May), la mayor, no deja de hacer preguntas sobre su madre, generando conflictos constantes. En medio de estas tensiones, aparece un nuevo asesino que proclama ser un viejo conocido de Sydney amenazando lo que ella más aprecia: su familia.
El elenco se complementa con Courteney Cox, Anna Camp, Mason Gooding, Jasmin Savoy Brown, Mckenna Grace, Asa Germann, Celeste O’Connor, Sam Rechner, entre otras sorpresas. Si bien la mayoría de los personajes tienen apariciones breves, la triada entre Campbell, McHale y May logra plasmar esa conexión familiar, especialmente en el lazo madre e hija, donde reside la mayor parte de la tensión dramática de la historia. Campbell sigue siendo una grandiosa scream queen y las apariciones de Cox siempre llegan con cierto impacto.

El principal fuerte de esta cinta es la brutalidad y creatividad de sus muertes, desde la escena inicial se nos muestra un asesino sádico que no tiene reparado en nada y una cámara dispuesta a mostrarnos los aspectos más grotescos, incluyendo tripas, ojos y el uso de prácticamente cualquier cosa que pueda usarse como arma. Los fanáticos del género no sólo disfrutarán del baño de sangre, también de los encuadres con los que se plasma y la manera en que la fotografía de Ramsey Nickell saca el mayor provecho de ello.
Por otro lado, el ritmo y la ejecución le juegan en contra a la cinta. La premisa juega con una teoría y los avances tecnológicos que permiten que exista una duda razonable alrededor, las protagonistas tienen un problema que irá evolucionando conforme buscan sobrevivir, pero llega un momento en que ambas cosas parecen meros elementos secundarios para acompañar a la matanza en lugar de darle mayor impacto. El misterio alrededor de la identidad del asesino pasa sin pena ni gloria y los sospechosos carecen de móvil o foco para sostener la tensión.
Pese a ello, es una película que entretiene. No revoluciona, pero sabe sostener la adrenalina y una vez que tenemos a Ghostface en la pantalla, no les da un solo respiro a los personajes, llegando al clímax hacia el último acto, donde todas las escenas están impregnadas de sangre. También hay momentos cómicos y ciertamente la escena con la que arranca la película nos da un balance entre entretenimiento y crítica a la manera en que se consume el morbo y los aspectos más turbios del turismo negro. Por otro lado, es sumamente notoria la manera en que la cinta busca anclarse a la nostalgia para generar algún tipo de conexión emocional, por ligera que sea.
Así pues, a diferencia de la entrega anterior que trata de modernizar el concepto de Scream y llevarlo a nuevas latitudes, aquí hay cierto balance entre el slasher tradicional con circunstancias modernas y personajes cuyos roles evolucionan junto con su historia. Si bien tiene varios agujeros de guion y tropiezos narrativos, sabe perfectamente lo que el público quiere para mantenernos entretenidos. Una buena opción si estás buscando algo brutal y nostálgico.

