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Crónica para celebrar la vida de una mascota

  • Foto del escritor: DroideTV
    DroideTV
  • hace 6 horas
  • 4 Min. de lectura

Contando con la fortuna de tener un espacio para hacerlo, comparto unas lineas para acerca de la vida de un ser que me llenó de felicidad, en un intento de hacer más llevadero el duelo.


Freddy

El pasado martes 31 de marzo, mi querido Freddy partió de este mundo, después de 15 años, tras complicaciones de salud debido a la edad que se agravaron, y en un intento de desahogar esa tormenta de emociones que provoca su partida, quiero aprovechar la oportunidad para celebrar su vida. Hace tres años recién despedía a su padre, Push, del cual también compartí algunas líneas.


A diferencia de Push, quien llegó a casa o a mi vida en particular ya con algunos años, Freddy llegó siendo un cachorro, lo tuve en mis manos cuando apenas cabia en ambas. Recuerdo muy bien la primera noche que pasé con él, por la separación de su madre siendo cachorro lloraba esa noche, puse una camita junto a mi cama, intenté calmarlo pero seguía llorando, tenía miedo que si lo subía a mi cama lo lastimaría en algun momento al moverme estando dormido. Pasó quizá un par de horas, cuando mi hermana, que en ese momento vivía con nosotros, lo subió a su cuarto y pasó la noche ahí.


Freddy

Su personalidad siempre fue juguetona, en ese tiempo teníamos en casa además una french poodle que, aunque en su momento era mía, se pegó por completo a mi papá, y otra schnauzer, ambas fallecieron en su debido momento igual por avanzada edad y complicaciones relacionadas, nunca fui muy apegado a ellas pero su perdida la sentí, sin embargo no tanto como lo fue con Push, y lo sigue siendo cada vez que lo recuerdo y se me cierra la garganta, y mucho menos que con Freddy.


Críado en una pequeña manada, digamos, Freddy copió algunos comportamientos de sus compañeros y compañeras, pero siempre fue muy activo y muy ágil, incluso hace meses atras aun corría, si bien su vista se notaba ya nublada o que no escuchaba ya, al no responder por su nombre, pero su energía no se apagaba. Tengo algunas anécdotas justo sobre sus primeros años y sus travesuras, tal como pasa a mucho, regresas a casa con algunos objetos destrozados, uno de ellos fue la primera temporada en DVD de White Collar, al regresar de trabajar encontré la portada toda destrozada, los discos no se dañaron, pero aunque lo hubiesen estado, me enseño a comprender que se trata de un animalito, que como he leido y escuchado, está en una etapa muy activa, a veces se acerca a objetos que huelen a ti, pero sobretodo que los bienes materiales, y este fue un detalle, lo entiendo, no se comparan con un ser vivo como ellos, los objetos podrían reemplazarse pero no ellos. Aun conservo esos DVD no solo por uso, sino por el recuerdo.


Freddy

Otra anécdota es que por su mismo impetu, en una ocasión en que alguien abrió la puerta de la casa, salió corriendo al ver a otro perro, en su afan de protección territorial, y según me cuentan, porque yo estaba en el trabajo en esa ocasión, se trataba de un perro que facilmente le doblaba el tamaño, en el breve enfrentamiento Freddy recibió una mordida y yo una llamada preguntandome en el consultorio del veterinario si operarlo o no, yo no dude un segundo en dar luz verde, costara lo que costara salvarle la vida. A partir de entonces hubo obstáciulos en la puerta principal para evitar que sucediera otra vez.


Si bien, al llegar a casa me seguía siempre, en ocasiones simplemente paseaba por la casa, como teniendo también un espíritu independiente, no estar siempre pegado a mi, a menos que llegaran visitas, despues de ladrar una y otra vez, cuando sabia que la visita no se iría, se recostaba justo sobre mis pies. Si yo me recostaba en el sillón por supuesto que me acompañaba y se subía. Siempre que viajaba, comunmente para hacer entrevistas o cubrir conciertos en CDMX, lo extrañaba, a veces llamaba para que lo pusieran en el telefono y me llenaba de alegría escuchar sus ladridos al reconocer mi voz.


Freddy

Era muy juguetón, ingenioso, activo, energético, siempre feliz de estar ahí.


Durante la pandemia y con el trabajo en casa la convivencia fue mayor, y así continuó en los ultimos años al continuar trabajando en casa, al terminar mi turno y bajar las escaleras, me llenaba de alegría ver su emoción mientras se escuchaba el rechinido de las escaleras, era uno de mis momentos favoritos, nuestro reencuentro del día.


En los meses más recientes, si bien parte de su energía continuaba, si notaba que no veía muy bien de lejos, y al decir su nombre gradualmente ya no volteaba de inmediato, asumo perdiendo gradualmente la vista y el odio. Tras el dolor por la perdida de Push hace tres años me dediqué a consentir más a Freddy, sabiendo lo que podría pasar, consentirlo más que de costumbre, valorarlo, abrazarlo, pero nunca será suficiente.


Freddy

Pensé que eso me prepararía para el día que partiría, pero no fue del todo asi. La ausencia ahora duele, el silencio en casa duele, y una parte de mi sabe que se trata del ciclo de la vida, una parte de mi intenta superar el duelo aferrandose a la razón, pero no deja de doler. El día de su partida intenté continuar con compromisos de trabajo para distraerme, mi amigo más cercano estuvo conmigo un par de horas y no hablamos al respecto, necesitaba despejarme, pero por la noche ya no pude más y tuve que enfrentar la perdida. Al siguiente día mi cuerpo me pidió reposo, no hubo hambre ni sed, solo la necesidad de llorar y dormir, al paso de los días la rutina vuelve a suceder, sin dejar aun ese hueco en el pecho, golpes de realidad al hacer cosas donde él ahora no está presente.


Me sigue sorprendiendo la capacidad de estos animales para clavarse en nuestros corazones para siempre, una comunicación a base de acciones, de sentimientos, y la profunda huella que dejan en nuestras vidas.


Luis


Freddy

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