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La mansión embrujada, una historia de fantasmas para el verano

La película está inspirada en una de las más populares atracciones de Disneyland

La mansión embrujada

Esta semana se estrena una de las apuestas fuertes de Disney para el verano: Mansión Embrujada una nueva versión inspirada en una de las atracciones más populares de Disneyland con la que comparte el nombre. En este caso, la dirección corre a cargo de Justin Simien con el guión de Katie Dippold.


La historia gira en torno a Gabbie (Rosario Dawson) una doctora que se muda a Nueva Orleans junto a su hijo Travis (Chase Dillon) para comenzar de nuevo. Durante la primera noche en su nuevo hogar se dan cuenta que hay algo peculiar con esa casa, algo que no les permitirá escapar tan fácilmente. Así, reclutan a un peculiar equipo: un científico venido a menos (LaKeith Stanfield) un sacerdote (Owen Wilson) una médium (Tiffany Haddish) y un historiador (Danny DeVito) para poder librarse del mal que los acecha.


Además del elenco principal, la película cuenta con las actuaciones de Jamie Lee Curtis y Jared Leto. Ciertamente el trabajo actoral se disfruta, hay una dinámica que se siente natural y el guion tiene algunas líneas ocurrentes en las que incluso tiene cabida el humor negro y un poco de comedia alrededor de la popularidad de los temas paranormales y el espiritismo entre las nuevas generaciones.


La narrativa es un poco regular, con algunos momentos predecibles, pero también otros detalles donde te hacen dudar. También resulta interesante la manera en la que se va descubriendo el misterio alrededor de la casa, dándole un toque sombrío al trasfondo de los fantasmas, que al mismo tiempo empatada con algunas de las historias populares de fantasmas de Nueva Orleans. Algunos de los mejores momentos son llevados por Stanfield y Dillon, que traen a la mesa un tema importante: el duelo. Personalmente, también creo que vale la pena reconocer la participación de Dani DeVito.


Uno de los fuertes en la película son sus efectos especiales, que le dan una nueva dimensión a las habilidades de los fantasmas, creando en ocasiones ilusiones alocadas y persecuciones emocionantes. En este punto realmente se juega con lo que los espectros pueden hacer y la fantasía nos transporta a un mundo con sus propias reglas, al estilo de Alicia en el País de las Maravillas, pero con un toque escalofriante. Hay un cuidado en llevar elementos reales de la atracción de Disneyland e incorporarlas a la historia, ya sea como un mero guiño o como parte de la trama principal.


La fotografía a cargo de Jeffrey Waldron también aporta a darle cierta estética. Al principio, nos conoce a través de Nueva Orleans con planos interesantes. Poco a poco nos va metiendo a la casa y a los conflictos que los personajes deben de resolver para poder seguir adelante, con montajes divertidos en los momentos emocionales.


En cuanto al humor, ciertamente hay una noción de la actualidad que hace más fácil sentirse identificado con las bromas, aunque mucho del humor recae más en el guion o en dos o tres situaciones, por lo que en momentos se siente que el tono está un poco perdido entre el terror, la comedia y el drama, sin terminar de aterrizar del todo en alguno. Creo que mi principal problema son los vestuarios, ya que hay momentos en que no queda del todo claro en qué época se ambienta la historia.


En general, es una historia que cumple con lo que promete: una aventura para entretenerse, la cual se arriesga en momento entre el humor negro y el tono oscuro, pero sin olvidar jamás que se trata de una película para toda la familia, de manera que todos pueden encontrar algo para mantenerse atentos a la trama, sin mencionar los detalles de la atracción del parque de diversiones. No es necesariamente una película memorable, pero puede ser un momento divertido para las personas que aman las historias de fantasmas y probablemente se convierta en una buena opción para maratonear en Halloween.

Andrea Rodriguez

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