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“El Instinto” la novela debut de Ashley Audrain


Blythe ya no sabe qué es verdad y qué es mentira: ¿está viviendo la vida feliz que siempre deseó, con un marido perfecto y una hija angelical? ¿O está repitiendo la sórdida historia de su madre y su abuela, marcada por el desapego y el maltrato? ¿Es Fox, su marido, el compañero y padre ideal, o tiene una vida paralela que cada día lo aleja más de su casa? Su hija Violet ¿es una niña brillante y complicada, que solo quiere que su madre le preste más atención, o es malvada de nacimiento? Depende del momento y de cómo se mire, todo y nada puede parecer verdad o parecer una trampa


Ashley Audrain ha sido directora de Comunicación de Penguin Books Canadá. Antes trabajó también como relaciones públicas. Vive en Toronto, con su marido y dos hijos pequeños. El instinto es su primera novela y en conferencia de prensa virtual a los medios de Latinoamérica y España compartió un poco sobre la creación de la obra.


Sobre abordar la maternidad desde su lado más oscuro.

"Creo que ese debate es un poco la pregunta que explora este libro, si el origen de la maldad está en la familia. Es la idea de la naturaleza contra la crianza y si con lo que nacemos no se puede escapar. ¿Cuál es el resultado de la manera en cómo nos tratan nuestros comportamientos? de lo que experimentamos como niños. Y algo que siempre ha sido interesante para mí creo que es la semilla de donde proviene todo eso".


"Cuando ves algo en las noticias, algo terrible, tenemos esta necesidad natural psicológica de la curiosidad, de quién es esa persona. Y mi mente siempre va a los padres de esa persona, quien crió a esa persona. Mi mente no va ahí para juzgar sino de una manera curiosa".


"Creo que la respuesta es que no podemos saber, cuando decidimos traer un hijo al mundo, esperamos y creemos que serán buenas personas pero no sabemos realmente quienes van a hacer. Creo que tenemos este pensamiento común de que los niños no son capaces de hacer cosas malas, de que no pueden tener eso en ellos, de que es algo en el ambiente, pero no sabemos la respuesta, y eso es interesante para mí".


Sobre los tabúes de la maternidad

"No tenía algunos específicos en mente, lo que quería hacer era explorar la idea de las expectativas de una madre, aquellas que la gente pone en las madres y la realidad contra las expectativas. Creo que mucha gente lo siente y es muy difícil hablar de ello y admitirlo, y quiero explorar esa idea de estar en ese espacio, de estar atrapada en la maternidad y pensar que puedes arrepentirte de esa decisión. Alguien me dijo si hice una investigación o hablé con madres al respecto, la respuesta es que no, porque creo que es muy difícil para una madre admitir eso".


"Terminé explorando esta idea de sentirse atrapado en ello, de que la persona que trajiste en este mundo, tal vez no te agrade, ese fue el espacio que quise explorar. Mientras lo escribía me sentí comprometida a llegar a esos lugares donde sólo se puede llegar con la ficción, de explorar pensamientos honestos y reales que quizá no puedes encontrar con alguien al hablar de ello".


Sobre la influencia de ser una madre al escribir el libro

“Comencé cuando mi hijo tenía 6 meses y sentí una urgencia creativa cuando estaba embarazada, escribir sobre las experiencias que estaba teniendo. Afortunadamente no fue conmigo como en el libro, felizmente sí sentí esa conexión y amor con mi hijo desde el primer momento.

Pero cuando tenía dos años tuvo una infección y fue diagnosticado con una enfermedad crónica y pasamos semanas y semanas viviendo en el hospital de niños en Toronto. Creo que eso cambio las cosas un poco, la maternidad en los primeros días es muy difícil con un bebé sano y cuando no es así, llega mucha culpa y muchos sentimientos que pones en ti misma”.


“Creo que viendo hacia atrás tiene mucho sentido que haya hablado sobre cierta oscuridad, esos miedos, como una manera de enfrentarlos y sentirme un poco en control de las experiencias que estaba teniendo. Creo que eso me permitió hacerlo y estoy muy agradecida por ello”.


Aclaró que si bien el libro no es biográfico “hay emociones reales en las páginas, muchas experiencias que tuve en mi propia vida, especialmente cuando estaba en ese nuevo espacio. Durante 3 años ahí tuve a mi niña, yo estaba en la edición. Así que tuve muchas oportunidades. Soy una persona que toma muchas notas y luego lo vuelvo a checar. La gente me ha preguntado cómo era escribir sobre las partes más oscuras del libro y no encontré eso difícil como escritora, de separarme a mi misma como madre, pude hacerlo. Creo que la razón es que siempre escribo fuera de mi casa, en algún café por ejemplo. Esa separación de tan sólo salir de casa creo que ayuda. Como escritora estás en control sobre lo que escribes y las emociones que estás poniendo las páginas y creo que cuando tienes ese control se siente menos devastador, menos impactante. Porque ahora cuando vuelvo a leer esas escenas las encuentro más difícil de leer que lo que fue escribirlas, fue una mentalidad diferente como escritor que como lector”.


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